Este 8 de marzo de 2021 se conmemora el Día de la Mujer, una fecha que sirve para denunciar cualquier tipo de intimidación psicológica, verbal o física que se ejerce sobre mujeres y niñas en todo el mundo, situaciones que se agudizaron durante 2020 debido al confinamiento por el COVID-19.

Movilizaciones en España por el Día de la Mujer
Manifestaciones por el Día de la Mujer se realizan este lunes en varias ciudades de España, donde el movimiento feminista ha tomado gran fuerza en los últimos años, salvo en Madrid, donde fueron prohibidas por la pandemia del coronavirus.

En Barcelona, Sevilla, Cádiz y decenas de otras localidades estaban previstas concentraciones violetas (el color del movimiento).

El año pasado, pocos días antes de que se iniciara el férreo confinamiento de la población, la manifestación reunió a más de 100 mil personas en Madrid y posteriormente, tres ministras que participaron resultaron positivas por COVID-19.

Este lunes, pese a la prohibición, algunas decenas de personas se reunieron en la céntrica Puerta del Sol.

Algunos murales reivindicativos de las mujeres fueron vandalizados en varias ciudades la noche del domingo al lunes, como uno en Madrid que mostraba rostros de Frida Kahlo, Rosa Parks y Rigoberta Menchú, con pintadas que leían “Stop feminazis” y “La violencia no tiene género”.

“Queda muchísimo trabajo por hacer. Si hay algo en lo que no se puede desfallecer, rompiendo los prejuicios que aún persisten, es en la lucha feminista, porque nos jugamos todo, el progreso, la decencia como país y el crecimiento económico”, dijo el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, en un acto en el Ministerio de Igualdad.

Hablando de los efectos del confinamiento y la pandemia, especialmente duros para las mujeres, Sánchez lamentó “un nuevo caso de violencia de género”, una mujer apuñalada y gravemente herida por su expareja en Valencia (este).

Sánchez prometió la aprobación de la ley conocida como del “solo sí es sí”, un proyecto legislativo que introduce la noción de consentimiento explícito en las relaciones sexuales.

Desde 2003, cuando se empezó a llevar cuenta oficialmente de los feminicidios en España, mil 082 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas, de ellas 45 en 2020 y 4 en lo que va de año.

El 8 de marzo se ha vuelto cita obligada de las feministas desde 2018, cuando tuvo lugar una inédita huelga y una manifestación masiva con cientos de miles de personas.

Mujeres uigures protestan ante consulado chino en Estambul
Varios centenares de mujeres uigures se manifestaron el lunes ante el consulado general de China en Estambul para denunciar el maltrato de Pekín a esta minoría musulmana.

“¡Alto al genocidio!” y “¡Liberen a nuestros allegados!”, gritaron entre 300 y 400 personas, la mayoría mujeres, que se congregaron cerca de la representación diplomática china.

En ocasión del Día Internacional de la Mujer, las manifestantes también denunciaron la violencia sexual que, según ellas, ejercen las autoridades chinas sobre las uigures.

“¡La violación es un crimen contra la humanidad!”, “¡Dad voz a las mujeres uigures!”, rezaban las pancartas.

En una investigación publicada el mes pasado, la BBC reveló denuncias de violaciones sistemáticas, abusos sexuales y torturas, incluidas violaciones con bastones que producen descargas electricas, a las mujeres detenidas en Xinjiang, una región del oeste de China donde los uigures son el principal grupo étnico.

Esta investigación, que se suma a las acusaciones de esterilizaciones forzadas presentadas por varias asociaciones, provocó la indignación de naciones occidentales.

Además de la violencia sexual, se acusa a China de mantener detenidos más de un millón de uigures y miembros de otras minorías musulmanas en campos de Xinjiang.

Pekín niega estas acusaciones y rechaza el término “campos”, alegando que son centros de formación profesional, destinados a dar empleo a la población y alejarla del extremismo religioso.

Varios centenares de mujeres uigures se manifestaron el lunes ante el consulado general de China en Estambul para denunciar el maltrato de Pekín a esta minoría musulmana.

“Úrsula somos todas”, el grito de reclamo en Argentina contra el femicidio
Pese a sus 18 denuncias, Úrsula Bahillo se convirtió en una de las 62 víctimas de femicidio en los dos primeros meses de 2021 en Argentina, país donde nació el “Ni una menos” y que este lunes renueva su reclamo en el Día de la Mujer.

“Cuando la mataron a Úrsula estábamos todas colapsadas, llorando. Nos hizo pensar: Úrsula sos vos, soy yo, es la vecina, somos todas. Si ella hizo 18 denuncias y terminó muerta, a mí ¿qué me exime de terminar igual?”, afirma Rocío Veneroso, de 38 años.

Rocío comparte su malestar con sus compañeras de un grupo de terapia, todas víctimas de violencia doméstica. El caso conmovió a la sociedad argentina.

Úrsula, de 18 años, vivía en Rojas, un pueblo a 240 km al noroeste de la capital argentina. El 8 de febrero pasado fue hallada en un pastizal asesinada de 15 puñaladas con un cuchillo de cocina. Su expareja, el policía Matías Martínez, de 25 años, quedó detenido y acusado de femicidio agravado.

Ella había anticipado su destino. “Si me matan, ya sabés quién fue”, le había escrito a una amiga en noviembre.

La anterior pareja de Martínez, Belén, también había denunciado al expolicía por amenazarla con su arma reglamentaria. “Ella me decía que tenía miedo. Y yo le decía que tenía miedo por ella”, contó Belén, a quien Úrsula había buscado poco antes.

Tres días antes de morir, Úrsula tuiteó: “Nunca creí estar denunciando violencia de género. Quiero ser la última”.

Pero después de su muerte ocurrieron otros 19 femicidios, según el relevamiento diario hecho por el Observatorio Lucía Pérez, cuyo nombre evoca a otra víctima de violencia de género en 2016.

“Todas las violencias”
A Rocío Veneroso, la terapia grupal la fortaleció porque se dio cuenta de que el patrón del hombre violento se repite. Abogada de formación, madre de una adolescente de 17 años y una niña de 5, en 2019 interpuso una denuncia contra su exmarido, un contador con quien estuvo casada ocho años y cuyos primeros dos hijos, de otro matrimonio, ayudó a criar.

“Yo sufrí todas las violencias, me costó mucho darme cuenta. Existe ese pacto de silencio, de vergüenza, al principio lo seguís cubriendo. Con mi denuncia pude poner fin al menos a la violencia psicológica, física, ambiental. No pude frenar la violencia económica. Él dejó de pagar todo y yo me quedé sin ingresos porque trabajaba con él”, cuenta.

Su situación fue calificada como de “riesgo alto” por la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia. Le dieron un botón antipánico, pero la batería se descarga rápido y la única vez que lo usó, un policía llegó 35 minutos más tarde.

Pidió que le pongan a él una tobillera electrónica para que lo controlen y evitar que se acerque. “Me respondieron que para él es estigmatizante”, se lamenta.

Melisa García, presidenta de la Asociación de Abogadas Feministas (Abofem Argentina), señala que el aumento de femicidios es real, más allá de que estén más visibilizados en el país donde la explosión feminista en las calles empujó la legalización del aborto a fines de 2020.

“Cuando la mujer adquiere más derechos y ante la pérdida del poderío patriarcal, la reacción machista es violenta, hay un mensaje de odio. Por eso estamos viendo tantos femicidios.