Rusia. 13 de mayo del 2021.-Una profesora de inglés, identificada como Elvira Ignátieva, una empleada del mismo centro y siete escolares, es el balance de muertos del ataque de ayer perpetrado por un joven armado de 19 años contra la escuela número 175 de la ciudad rusa de Kazán, capital de la república de Tatarstán.

El autor de la matanza fue detenido, momento en el que aseguró haber colocado una bomba en su domicilio. Se llama Ilnaz Galiáviev y dejó esta misma escuela en abril para estudiar en otro centro docente.

Fue arrestado también un tal Ramil Mujamedshín, un hombre de 41 años, de quien se sospecha que pudo participar en la organización del atentado. Los testigos aseguran que escucharon una explosión después del tiroteo. En un primer momento se dijo que hubo dos atacantes y que uno de ellos fue abatido, información que fue después desmentida.

Según la dirección de la escuela, el tiroteo comenzó a las 9:20 horas. En ese momento en el inmueble había 714 escolares y 70 empleados, 52 de ellos maestros.

El centro educativo fue completamente evacuado. Dos de los colegiales perecieron al arrojarse por la ventana desde el tercer piso y otros lo hicieron haciendo uso de una escalerilla.

Han tenido que ser hospitalizadas 21 personas -18 menores y tres profesores-. Según la agencia rusa TASS el número total de víctimas, entre los muertos y heridos, asciende a 32 personas, que fueron enviadas a dos hospitales, al número 7 de Kazán y al Clínico Republicano. El colegio número 175 se encuentra en la calle Dzhaudat Faizi.

Un vídeo filmado con el teléfono móvil por testigos muestra el momento en el que la Policía reduce y detiene al estudiante que perpetró la masacre. Al colegio fueron enviadas más de 20 ambulancias y un dispositivo policial que acordonó la zona. Acudieron inmediatamente el presidente de Tatarstán, Rustam Minnijánov, el ministro de Educación del Gobierno local, Marat Sadíkov, y el fiscal general de la república, Ildús Nafíkov.

Según el canal de Telegram Life Shot, después del arresto, Galiáviev reveló sus motivaciones durante el interrogatorio policial. Le dijo a los agentes que odiaba a todos, quería vengarse y deseaba que todos supieran que es Dios. Admitió que actuó en solitario, que aprendió a fabricar bombas gracias a las instrucciones publicadas eniInternet y que «se despertó el monstruo» que dice llevar dentro.

«Comencé a odiar a todo el mundo. Siempre he odiado a todo el mundo y empecé a odiar todavía más», declaró durante la conversación en la comisaría, cuyos fragmentos reproduce Life Shot. Afirmó que «le dije a mi madre que soy Dios», a lo que los investigadores respondieron que no tiene padres. «La mujer que me dio a luz no era una madre, no tuve mamá ni papá, nunca los llamé así», aseguró.

Una emisora de radio rusa encontró en la cuenta de Telegram del asesino varias capturas de pantalla con amenazas de «matar a un gran número de biorresiduos» para luego suicidarse. También aparece la fotografía de un hombre con el rostro oculto por una máscara.

En octubre de 2018, en una escuela politécnica de Kerch (Crimea), Vladislav Rosliakov, un joven de 18 años, perpetró una brutal matanza valiéndose de un fusil y varios artefactos explosivos. Hubo 21 muertos, incluyendo al propio atacante, y decenas de heridos. La acción, muy similar a la llevada a cabo en la escuela de Columbine en Estados Unidos, fue calificada por la Justicia como «asesinato en masa», no terrorismo como se pretendió en un primer momento. En el caso de hoy en Kazán, los investigadores, según medios locales, ven indicios de «acción terrorista», aunque la causa penal que al final se incoado es por «asesinato en masa». Tatarstán es una de la repúblicas musulmanas de Rusia.

Según el diputado ruso, Alexánder Jínstein, el arma del tirador de Kazán, que recibió la licencia de armas el pasado 28 de abril, es la misma que utilizó Rosliakov en Kerch, un fusil de fabricación turca, Hatsan Escort. Jínstein dijo que «es una de las escopetas automáticas más baratas disponibles. Su precio oscila entre 30 y 40 mil rublos» (entre 300 y 400 euros).

El presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó este martes que se acometa una revisión del procedimiento de concesión de licencias de armas. La Defensora del Pueblo rusa, Tatiana Moskalkova, propone que se eleve la edad para poder tener armas a 21 años. Aunque los expertos advierten que tales medidas no evitarán nuevas matanzas en los colegios debido a que existen muchos canales para obtener armas de forma clandestina.

Por su parte, el diputado ruso, Antón Gorelkin, llama a crear un sistema de rastreo en las redes sociales que permita detectar a quienes han declarado su intención de llevar a cabo actos criminales.