Tokio. 03 de agosto del 2021.- La gimnasta norteamericana finalmente pudo competir en la final de barra de equilibrio y tuvo una gran actuación, revive aquí todos los detalles.

Simone Biles regresó a la competición el martes en los Juegos Olímpicos con una medalla de bronce en la barra de equilibrio, la única final en la que ha participado en Tokio.

Exactamente una semana después de retirarse de la final por equipos alegando problemas de inestabilidad mental, Biles volvió a la sala del gimnasio Ariake para pelear por las medallas de barra, aparato en el que hace cinco años, en los Juegos de Río 2016, también logró el bronce.

Dos gimnastas chinas de 16 y 18 años, tan diminutas que vuelan sobre la barra, ocuparon las dos primeras posiciones. Guan Chenchen ganó el oro con 14.633 puntos, seguida de su compañera Tang Xijing, con 14.233, y de Biles con 14.000.

Biles, que se retiró el día 27 de la final por equipos y no participó luego en ninguna de las otras cuatro para las que estaba clasificada, alegando problemas de inestabilidad mental, ya ganó el bronce en este aparato en Río 2016.

Recibida con mucho cariño por sus rivales, la estadounidense devolvió ese apoyo con un gesto de oro: mientras Guan hacía el ejercicio con el que la desplazaría de la segunda posición, Biles la animaba a voces desde la banda.

La gimnasta estadounidense se marcha de los Juegos de Tokio con dos medallas, la plata del concurso por equipos que ganó la selección estadounidense y en la que ella solo hizo un ejercicio, el de salto; y el bronce de este martes.

Pese a estar prohibida la entrada de público en las instalaciones deportivas de los Juegos, unas 400 personas se distribuyeron por las gradas del gimnasio Ariake para asistir a la reaparición de la estrella que ha iluminado las ocho últimas temporadas de la gimnasia mundial.

Mientras esperaba la salida a pista, Biles tiro un beso a la cámara desde detrás de su mascarilla e hizo la fila, con gesto tranquilo, entre Tang Xijing y su compañera Sunisa Lee.

Cuando la megafonía anunció su nombre, suspiró muy hondo y sonrió antes de presentarse a las jueces. Compitió la tercera. Hasta que le llegó su turno, Biles siguió su costumbre de visualizar su ejercicio sobre una línea blanca dibujada en el suelo.