Xalapa, Ver.- Docentes, estudiantes y egresados de la Universidad Veracruzana (UV) participan en un proyecto impulsado por CityAdapt JEM, a través del cual se establecieron 10 huertos escolares en igual número de plantes educativos, de diferentes niveles y zonas.

CityAdapt JEM se trata de un plan implementado en Kingston, Jamaica; San Salvador, El Salvador, y en Xalapa, Veracruz, México, de 2018 a 2023. Es financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) y ejecutado por la Oficina para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con el apoyo de Euroclima+.

El objetivo principal es aumentar la capacidad de los gobiernos y las comunidades locales para adaptarse a los efectos del cambio climático mediante la integración de la Adaptación basada en los Ecosistemas (AbE) en la planificación urbana.

Al respecto, Miguel Ángel Escalona Aguilar, docente de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UV, explicó que el proyecto apoyado por CityAdapt JEM y PNUMA se enfoca en desarrollar huertos escolares. Tras buscar dónde ponerlos en práctica, fueron 10 los planteles elegidos, los cuales tienen diferentes características: cuatro Centros de Atención Múltiple (CAM), a donde asisten niñas y niños en situación de discapacidad, así como escuelas de nivel preescolar, primarias, secundarias y preparatorias.

 

“Abarcamos un abanico interesante y diverso. La idea fue construirlos como aulas vivas de la naturaleza, que sirvan a los profesores como medios y herramientas pedagógicas para construir conocimientos a partir de la práctica.”

Para llevarlo a cabo, se integró un grupo motor conformado por tres biólogas, diseñadora, agrónoma, pedagoga y académicos. Además, participan estudiantes de la Experiencia Educativa (EE) Agrobiodiversidad.

Previó a la invitación de las escuelas, Clarisa Cerdán Fernández, egresada de la Facultad de Biología e integrante del grupo motor, explicó: “En reuniones establecimos la calendarización de las actividades; las herramientas gráficas y material didáctico para transmitir la información, y el diseño de los huertos. Todo esto con apoyo de una diseñadora”.

Escalona Aguilar detalló que se realizó en varias etapas: primero hubo un acercamiento con los directivos para presentar el proyecto, si aceptaban se convocaba a reunión y se firmó una carta compromiso; se impartió un taller de diseño y diagnóstico, donde se decidió en dónde ubicar y cómo sería el huerto, así como el mantenimiento y seguimiento para tener una permanencia de por lo menos dos años.

 

Karla Beatriz Jerezano Díaz, una de los acompañantes técnicos, explicó que en la reunión con profesores, estudiantes y padres de familia se realizó el taller de diseño –con una duración de entre 40 minutos y una hora y media–, que consistió en recorrer y observar la escuela, determinar las características del huerto acorde al espacio disponible y elaborar un boceto.

“Realizamos las recomendaciones para el espacio de cultivo, compostaje, herramientas, cosecha y otras cuestiones que deben adaptarse a las instalaciones de los planteles educativos, a fin de que sea funcional.”

Clarisa Cerdán comentó que el proyecto fue bien recibido en todas las escuelas, especialmente por la población infantil. Sin embargo, en algunas el inicio del proyecto coincidió con trabajos de remodelación en su infraestructura, esto hizo que no hubiera tanta participación estudiantil.

“Lo cierto es que fue corto el tiempo para tener un mayor acercamiento con el alumnado, profesores y padres de familia. Algunas escuelas tenían conocimiento previo, otras más tenían las ganas y sólo una tuvo dudas sobre su capacidad.”

Al momento de diseñar el huerto, Cerdán Fernández dijo que se consideró la opinión de toda la comunidad escolar sobre cómo lo imaginaban, dónde lo querían colocar y qué le interesaba sembrar; por lo mismo, no se tuvo una medida estándar, porque dependió del espacio, capacidad e intereses.

 

No sólo fueron sembradas hortalizas, plantas medicinas y aromáticas, también árboles frutales

 

Por ejemplo, la Preparatoria Xallitic cuenta con un terreno muy amplio y se hizo un bosque comestible; para lograrlo, trasplantaron entre 75 y 80 árboles frutales. Por el contrario, en una escuela pequeña como un CAM ubicado en un módulo del DIF, se elaboró un huerto duro (cultivo en contenedores, macetas o muebles) en dos camas de un metro cuadrado y los árboles fueron sembrados en macetas.

Cabe mencionar que en los huertos no sólo hay hortalizas, también tienen plantas medicinales y aromáticas, así como árboles frutales.

Miguel Ángel Escalona mencionó que no sólo se ha involucrado a directivos, docentes y alumnos, también a los padres de familia para tener una apropiación del proyecto, el cual inicio el año pasado y a diciembre de 2022 ya habían sido instalados y en operación los 10 huertos.

A partir de este mes, iniciaron las visitas mensuales de seguimiento y acompañamiento. Además, están en comunicación constante a través de WhatsApp no sólo para mostrar los avances, también para aclarar dudas ya que la mayoría de los huertos ya están en periodo de cosecha, esto derivó en que la mayoría de los CAM realiza talleres de cocina para aprovechar los productos.

“Los seguiremos acompañando, este semestre habrá estudiantes de las EE Manejo Integrado y Calidad de Frutos y Semillas, quienes harán diagnósticos y evaluaciones de los insectos que acompañan a los huertos, así como semilleros para abastecer con plantas”, afirmó Escalona Aguilar.

Compartió que en un futuro cercano esperan organizar el Festival de los Huertos Escolares, donde los participantes en el proyecto compartan experiencias.

Por último, invitó a escuelas de Xalapa y estudiantes de la UV a sumar al proyecto, ya que pueden realizar su servicio social, prácticas profesionales y/o tesis.

Con información de Universo