A tres semanas de que se cumpla la primera mitad del año, en los Estados Unidos han sucedido 247 tiroteos masivos con un saldo, hasta el lunes de esta semana, de 256 personas fallecidas y 820 heridas. Los más recientes efectuados en un centro comercial en Buffalo, Nueva York, y en una escuela primaria en Uvalde, Texas, del 14 y 24 de mayo respectivamente –entre los 12 que se clasifican como “asesinatos en masa”–, han conmovido a parte de la opinión pública y provocado discusiones en el Congreso que buscan cambios en la legislación.

Empero, si se contabiliza al total de víctimas por la violencia armada en lo que va del año, se acumulan 18 mil 724 fallecidos, cifra que debe incluir homicidios, intencionales o no (8 mil 362), y suicidios (10 mil 362), sumados a 15 mil 802 heridos. Entre el número de víctimas fatales 155 son niños hasta los 11 años y 556 jóvenes de los 12 a los 17 años.

En general, 316 personas reciben disparos de arma de fuego cada día en Estados Unidos, según cifras de la organización Gun Violence Archive (GVA), una de las bases de datos más confiables y que actualiza su información a cada evento.

Tan sólo en un par de días, al menos 24 personas fallecieron y otras 90 fueron heridas durante el violento fin de semana anterior en el que hubo 10 tiroteos masivos en todo el país. Uno de los más sangrientos ocurrió en Filadelfia, donde tres personas murieron y 11 aún se encuentran graves.

A este ritmo, el 2022 proyecta convertirse en el segundo año más letal de la historia luego de que en los últimos ocho, los números se dispararon de los 269 del 2014 a los 417 del 2019; sin embargo, a pesar de estos hechos trágicos, no parece se vaya a superar la cifra de los 611 del año 2020, el primero de la pandemia en el que la violencia y el desempleo alcanzaron niveles inauditos.

Coincide con las cifras de crecimiento la organización The Violence Project (TVP), que investigó los últimos 50 años de tiroteos masivos en los Estados Unidos, concluyendo que más de la mitad de ellos se han celebrado a partir del año 2000 y el 20 por ciento tuvieron lugar entre el 2016 y el 2021.

Este proyecto que ha armado su base de datos con fuentes abiertas como redes sociales y periódicos en línea, ha entrevistado a muchos de los disparadores y detectado más de 160 variables de sus motivaciones que incluyen traumas personales, estados de crisis permanentes, antecedentes familiares, rupturas de pareja, problemas laborales y escolares.

También hallaron que el 30 por ciento de los disparadores tenían tendencias suicidas antes de un tiroteo y que el 39 or ciento de ellos se quitó la vida durante el hecho violento. También se aclaró una tendencia a partir de la masacre de la escuela Sandy Hook en el estado de Connecticut, en el 2012, en la que el disparador utilizó una R-15, tipo de arma de asalto que igualmente se utilizó en Aurora (2012), San Bernardino (2015), Parkland (2018), Las Vegas (2017), Sutherland Springs (2017) y las tres de las recientes semanas Buffalo, Uvalde y Tulsa.

Reporteros de The New York Times también hallaron que si tras la mítica masacre de Columbine en abril de 1999, el Congreso hubiera implementado leyes como establecer los 21 años como edad mínima para poder comprar armas, la verificación de antecedentes, la exigencia de contar con lugares seguros de almacenamiento de armas, o la prohibición de poder comprar cargadores de gran capacidad, se habría podido impedir al menos 35 tiroteos masivos realizados por ciudadanos que han podido comprar armas con suma facilidad debido a la falta de reglas más estrictas.

El prohibir las armas de asalto y exigir la verificación de antecedentes son algunas de las propuestas que el presidente Joe Biden pidió aprobar al Congreso en su inusual discurso a la nación del jueves por la noche. “¿Cuánta carnicería más estamos dispuestos a aceptar?» preguntó el desesperado mandatario.

Mientras tanto la Cámara de Representantes seguirá esta semana las discusiones de un paquete legislativo que busca ampliar las verificaciones de antecedentes y promover tanto la prohibición de rifles semiautomáticos a menores de 21 años, así como la venta de cargadores que contengan más de 10 rondas de municiones. Sin embargo, pese al empuje de los senadores demócratas, en las agrias discusiones del jueves anterior los republicanos en su conjunto rechazaron la propuesta de sus rivales y anunciaron que enviarán su propia oferta legislativa.

Por último, la organización March 4 Our Lives ya organizó un día nacional de reclamos para exigir el cambio en la ley el cual se efectuará el próximo sábado 11 de junio. Aunque el evento principal tendrá lugar en Washington, DC donde se espera la llegada de decenas de miles de personas, se han anunciado protestas en casi 500 ciudades en 24 estados del país además de algunas ciudades europeas como Valencia, Zurich y Munich.