Xalapa, Ver. 25 de febrero del 2021.-

Otoño trae consigo la caída de la hoja y las ganas de ponerte la zapatilla.Recorrer la ciudad en mallas, al trote y sintiendo que estás ganando la batalla al sofá, al sedentarismo, engancha. Al principio piensas que quién te manda, que esto no va contigo, que no disfrutas, que no sonríes y que solo sufres… Paciencia, con los días (pocos, no hace falta mucho) empiezas a sentir la adrenalina runner. Tus sensaciones mejoran, tu marcas cambian y tu te comes el mundo. ¿Estás empezando? ¿Retomas tras un parón de verano? ¿Llevas tiempo pero quieres mejorar? Presta atención a la técnica.

La técnica de carrera es un aspecto desconocido para muchas personas que se suman al running. Se suele pensar con lanzarte a correr ya es suficiente, pero, al igual que ocurre con cualquier otro deporte, la técnica es esencial. Te ayuda a mejorar , y de hecho, es lo que marcará la diferencia a la hora de evitar las lesiones y mejorar resultados.

Desde Fisiocrem te ayudan a empezar (y si ya eres un corredor experimentado, nunca está de más refrescar conceptos que pueden ayudarte a mejorar)

1 – Postura corporal:

Los expertos recomiendan que te fijes en los siguientes puntos:

Mirada: siempre al frente. «Normalmente se puede tener la tendencia de mirar hacia abajo, pero eso altera el equilibrio y hace que adoptes malas posiciones corporales». Evítalo.
Sin tensión: «Procura que tus hombros estén relajados, correr es un momento únicamente para ti, disfrútalo».
El braceo: Los brazos acompañan tu carrera con movimiento. «Tener los codos ligeramente separados del cuerpo, las manos relajadas, no elevarlos en exceso y llevarlos flexionados 90 grados, son algunos de los básicos para que te conciencies de la posición de tus brazos». ¿Y hasta dónde levantarlos? «Se recomienda que hasta la altura del pectoral y al bajar, a la altura de la cadera, eso sí, no los cruces ya que se tiende a compensar con la musculatura», señalan desde Fisiocrem.
El tronco: «Es el pilar a la hora de correr, debe estar erguido para facilitar una correcta respiración».
2 – Calentamiento y estiramiento:

«El calentamiento tiene como objetivo disminuir el riesgo de sufrir una lesión y preparar la musculatura para el esfuerzo a la que se verá sometida. El problema de empezar una actividad de manera brusca es que el músculo no recibe tanta sangre del corazón porque éste trabaja a bajas pulsaciones en estado de reposo. Es lo que puede dar origen a una lesión al no haber suficiente oxígeno y nutrientes, elementos indispensables para el buen funcionamiento muscular. Para hacerlo bien,el calentamiento debe ir incrementando las pulsaciones de forma gradual a través de movilizaciones y estiramientos», explican los profesionales del deporte y la salud de Fisiocrem.

3 – Terreno

«Parece una tontería, pero el terreno donde corres es importante y es que a mayor dureza, mayor es el impacto que reciben tus articulaciones, y por tanto más desaconsejable es correr por él. Prioriza terrenos como la hierba, la tierra blanda, o incluso las cintas de correr del gimnasio, puesto que están diseñadas específicamente para ello, aunque para algunos puedan resultar más aburridas», cuentan desde Fisiocrem.

4 – Estado físico y motivación:

«No abarques en exceso. Como en cualquier otro deporte, para mejorar los resultados en el running, también se requiere paciencia y constancia. La distancia y la intensidad deben ir progresando gradualmente, actuar con cabeza y seguridad es lo que evitará que al final tengas una lesión, puesto que el sobreesfuerzo es una de las principales causas que te pueden dejar fuera de juego», apuntan los expertos.

5 – Indumentaria

«La mejor ropa para correr es la que te permite ir cómodo y relajado, evita la que pueda alterar el movimiento natural de los brazos y piernas. El calzado es vital, puesto que unas deportivas adaptadas para este tipo de deporte pueden distribuir el impacto de la pisada y contribuir así a un menor castigo en las articulaciones de la rodilla y la cadera. Si has sufrido algún tipo de lesión en extremidades inferiores, es recomendable visitar a un podólogo, realizar un estudio, y valorar la opción de usar (o no) plantillas», aconsejan los expertos.