Estados Unidos. 11 de agosto del 2021.-Aunque parecía que la pandemia ya estaba “domada” en algunos países, la variante Delta puso en jaque a las autoridades. Los hospitales se llenan cada vez más, sobre todo con los que no están vacunados, que en muchos casos, como en México, son los jóvenes. Ahora se viralizó el mensaje de Felicia Croft, una enfermera de Willis-Knighton, en Luisiana, Estados Unidos, que relató la difícil situación que se vive en las unidades de terapia intensiva.

Croft trabaja en ese hospital desde hace más de un año y vio a los primeros pacientes llegar. También se volvió testigo de la variante Delta.

”Estamos intubando y perdiendo personas de mi edad y más jóvenes”, contó en medio de lágrimas.

La enfermera lloró al recordar lo difícil que explicarle la situación a su hija, quien le hace preguntas complejas: “mamá, ¿por qué no los salvaste?”, pregunta la joven de 14 años cuando ocurren muertes en personas cercanas.

“No puedo explicar la sensación de derrota cuando haces todo, le das todo a un paciente y no es suficiente. Además de saber que podrían haberse vacunado y podrían haber marcado la diferencia”, añadió.

La diferencia con los vacunados

Aunque la enfermera reconoce que hay infectados que ya recibieron las dosis de vacunas. También asegura que en la mayoría de los casos logran sobrevivir al Covid.

“Ellos generalmente regresan a sus casas para alzar a sus hijos y darle un abrazo a su esposa o esposo”.

En entrevista para CNN, Felicia Croft confesó que ella igual tenía dudas sobre la vacunación, pero la realidad la superó.

“Nos hemos convertido en una generación muy egoísta, esto no es sobre ti, es sobre las personas que pueden ser importantes para ti y también lo son para otros”, dijo.

La variante “Delta” fue detectada por primera vez en India y recibió el nombre de la Organización Mundial de la Salud, que nombra a las variantes más destacadas con letras del alfabeto griego.

Los virus mutan constantemente y la mayoría de los cambios no son preocupantes. Sin embargo, existe la inquietud de que algunas variantes puedan evolucionar lo suficiente como para ser más contagiosas, causar cuadros más graves de Covid o inutilizar la protección de las vacunas.