NAUCÓRIDOS: CHINCHES DEL AGUA

Por: Daniel Reynoso-Velasco y Rodolfo Novelo-Gutiérrez

Red de Biodiversidad y Sistemática, Instituto de Ecología A.C.

(correos electrónicos: daniel.reynoso@inecol.mx; rodolfo.novelo@inecol.mx)

 

Resumen

Los naucóridos son insectos acuáticos del orden Hemiptera.  Generalmente son de color oscuro y su tamaño no supera los 20 milímetros.  Son feroces depredadores en cuerpos de agua de zonas templadas y tropicales, siendo estas últimas donde se encuentra su mayor diversidad.  Se alimentan de diversos invertebrados, incluyendo larvas de mosquitos transmisores de enfermedades humanas.  También se les ha atribuido una potencial importancia médica como vectores de la bacteria causante de la úlcera de Buruli, enfermedad necrosante común en zonas tropicales.  Hasta el momento se han descrito 420 especies de estas chinches a nivel mundial, de las cuales, al menos 73 han sido registradas para México.

 

Palabras clave

Insectos acuáticos, chinches, heterópteros, hemípteros.

 

Las chinches acuáticas del infraorden Nepomorpha, pertenecientes al orden Hemiptera, son un grupo de insectos con cerca de 2,500 especies descritas a nivel mundial que habitan cuerpos de agua como lagos, lagunas, estanques, arroyos y grandes ríos; solo los miembros de las familias Gelastocoridae y Ochteridae son riparios, pues habitan las orillas de los cuerpos de agua.  Estas chinches se distribuyen en todo el planeta, con excepción de la región Antártica, y su mayor diversidad está presente en la región Neotropical.

El infraorden Nepomorpha está compuesto por 11 familias, entre las que se encuentra la familia Naucoridae.  Los naucóridos son comúnmente llamados en inglés creeping water bugs y saucer bugs, lo cual puede traducirse como: “chinches acuáticas rastreras” y “chinches plato,” respectivamente.  El primer nombre hace referencia al movimiento reptante y sigiloso de estos insectos cuando se encuentran en el fondo de un río o arroyo, mientras que el segundo es en alusión a la forma de su cuerpo, el cual es ovalado y aplanado dorsoventralmente (Fig. 1).

 

Figura 1. Ejemplar hembra de la especie Ambrysus signoreti. (A) vista dorsal, (B) vista ventral, (C) vista frontal, (D) vista lateral izquierda. Crédito: Daniel Reynoso-Velasco

 

Los naucóridos son insectos de tamaño pequeño que van de los 5 a los 20 milímetros de largo.  La especie de mayor tamaño en Norteamérica es Ambrysus puncticollis Stål, la cual llega a medir 16 milímetros (Fig. 2).  Son insectos de color oscuro (negro o café), aunque algunas especies presentan distintas tonalidades de café.  Las patas frontales se encuentran modificadas; el fémur ensanchado aloja los músculos encargados de accionar la tibia, y en conjunto funcionan como pinza para que el naucórido capture y retenga a su presa mientras inserta su pico y se alimenta de ella.  Las patas medias y traseras no presentan modificaciones especiales, solo la presencia de una hilera de largas sedas que ayudan a impulsar el nado.  El aplanamiento del cuerpo también favorece un nado más ágil, pues reduce la resistencia al agua (forma hidrodinámica).

 

Figura 2. Ejemplar macho de la especie Ambrysus puncticollis. Comparación de tamaño entre un ejemplar adulto y la moneda mexicana de un peso (diámetro = 21 mm). Crédito: Daniel Reynoso-Velasco

 

Aunque son insectos acuáticos, los naucóridos, al igual que nosotros, respiran oxígeno atmosférico.  La mayoría de estas especies nadan hacia la superficie, donde el abdomen sale del agua, entra en contacto con la atmósfera y captura una burbuja de aire, misma que permanece almacenada bajo los hemiélitros (primer par de alas) y adosada al abdomen del insecto.  Esta burbuja funciona como el tanque de oxígeno de los buzos; los naucóridos pueden nadar con ella por un determinado tiempo, después del cual deben acercarse nuevamente a la superficie para reabastecer la burbuja.  Unas cuantas especies presentan alas reducidas (braquípteras) (Fig. 3), lo que les impide almacenar una burbuja de aire.  Estas especies respiran por medio de un plastrón, una estructura formada por sedas hidrófobas (repelen el agua) microscópicas que se encarga de extraer el oxígeno disuelto en el agua, permitiéndole al insecto permanecer sumergido indefinidamente.

 

Figura 3. Ejemplar de hembra braquíptera de la especie Cryphocricos hungerfordi. Crédito: Daniel Reynoso-Velasco

 

El hábitat donde comúnmente se encuentran asociadas estas chinches es la vegetación sumergida en ambientes lénticos (ej. laguna) y lóticos (ej. río), así como entre las rocas sumergidas en áreas poco profundas.  Un ambiente poco común es el que habitan las especies del género Mesoamericano Cataractocoris, cuyo nombre proviene del latín cataracta (cascada) y coris (chinche) = chinche de las cascadas, debido a que por lo general viven aferradas a las paredes verticales de cascadas.  Esto lo logran con ayuda de largas uñas en las patas medias y traseras (Fig. 4).  El ciclo de vida de los naucóridos incluye el huevo, cinco estados inmaduros o ninfas y el adulto.  Su desarrollo es paurometábolo, del griego pauros (escaso, pequeño) y metabole (cambio), pues su metamorfosis (transformación) no es tan radical como en otros grupos (ej. mariposas).  Las ninfas son versiones pequeñas del adulto que a lo largo de su ciclo de vida incrementan su tamaño y el desarrollo de las alas (Fig. 5).  Es posterior a la última muda, cuando emerge el adulto, que las alas y las estructuras reproductoras están completamente desarrolladas.

 

Figura 4. Ejemplar de la especie Cataractocoris macrocephalus. Crédito: Daniel Reynoso-Velasco

 

Figura 5. Estadios inmaduros (ninfas) y adulto de la especie Ambrysus inflatus. Comparación de tamaño entre un ejemplar adulto y la moneda mexicana de un peso (diámetro = 21 mm). Crédito: Daniel Reynoso-Velasco

 

Estos insectos no son de importancia económica para el humano, pues no son plaga de  los alimentos que cultivamos; sin embargo, juegan un papel importante como depredadores, pues se alimentan de otros invertebrados pequeños, incluyendo larvas de mosquitos.  Al consumir estas larvas ayudan a controlan poblaciones de insectos, algunos de los cuales son transmisores de enfermedades humanas como el paludismo, dengue, zika y chikungunya, entre otras.  También se les ha atribuido importancia médica como posibles vectores de Mycobacterium ulcerans; una bacteria capaz de afectar a los humanos con la denominada úlcera de Buruli, una enfermedad crónica y debilitante que afecta principalmente la piel.  Esta enfermedad, que puede causar desfiguración y discapacidad permanente, es más común en zonas tropicales y subtropicales de distintas zonas del planeta, incluyendo América.  Aunque se ha comprobado la presencia de la bacteria en las glándulas salivales de algunas especies de naucóridos y la transmisión de estas a ratones en condiciones de laboratorio, no existe evidencia concluyente que indique la transmisión de la bacteria a humanos por medio del piquete de estas chinches.

La familia Naucoridae cuenta con cerca de 420 especies descritas a nivel mundial en 46 géneros y ocho subfamilias.  Esta es la familia de chinches acuáticas con mayor número de especies.  La mayor diversidad del grupo se encuentra en el Nuevo Mundo, particularmente en la región Neotropical, donde tan solo los géneros Ambrysus y Limnocoris suman 140 especies descritas, el 33% del total de especies en la familia.  El conocimiento sobre la diversidad del grupo en México ha sido actualizado en los últimos años.  Gracias a esto sabemos que en el país hay 73 especies pertenecientes a siete géneros y cuatro subfamilias.  México es el centro de diversificación de Ambrysus; en él encontramos 56 especies, lo que representa el 85% de la fauna conocida en este género y el 76% de la fauna de Naucoridae registrada para el país.