Suelo y agua: una fuente para la vida

5 de diciembre Día Mundial del Suelo

 

Beatriz Eugenia Marín Castro

 

1Laboratorio de análisis químicos de suelos, agua y plantas, Instituto de Ecología A. C.

 

 

Resumen: La FAO declaro el 5 de diciembre como el día Mundial del Suelo, el eslogan de este año resalta la relación del suelo y el agua como fuente de vida. Del recurso suelo obtenemos la mayoría de nuestros alimentos y también de agua limpia para beber y para uso agrícola, debido a la capacidad filtro que tiene el suelo para purificar el agua de lluvia. La FAO propone algunas estrategias de manejo sostenibles de los sistemas agrícolas y agroforestales para mitigar el impacto de las actividades humanas, aquí te propongo algunas que podemos implementar en nuestro día a día.

 

Palabras clave: servicios ecosistémicos, agricultura sostenible, purificación y almacenamiento de agua

 

Está claro que los seres vivos necesitamos dos recursos sustanciales para vivir, comida y agua, estas dos son proporcionadas por un suelo sano. Por ello, este año la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tiene como objetivo celebrar el día mundial del suelo, resaltando la importancia de la relación entre el suelo y el agua para lograr sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes.

Mucho se habla de la buena calidad de los suelos para la producción de alimentos y de agua limpia. Pero ¿qué significa tener un suelo de buena calidad?, para poder responder esta pregunta, es necesario recordar que existen una gran diversidad de suelos con distintas vocaciones. Los suelos que se desarrollan en zonas áridas no son iguales a los que se desarrollan en los bosques de alta montaña o en las zonas de manglar. Sin embargo, podemos decir que un suelo sano y de buena calidad es aquel que posee las propiedades físicas y químicas propias para sostener a la vegetación que está por encima de él (figura 1).

México al ser un país megadiverso, también posee una gran diversidad de suelos, de los 32 grupos de suelo reconocidas por la Base de referencial mundial del recurso suelo (World Reference Base for Soil Resources – WRB), en México podemos identificar 26 de ellos. De acuerdo con datos de la SEMARNAT los suelos con mayor fertilidad para la agricultura o sistema agroforestales son los Phaeozems, Luvisoles y Vertisoles que ocupan tan sólo el 29.3 % del territorio nacional. Estos suelos tienen un alto contenido de materia orgánica y nutrientes disponibles para las plantas, porosidad media para un buen drenaje y un contenido equitativo de arenas, limos y arcillas lo de que denominamos suelos con textura franca, así como una alta actividad de los microorganismos y fauna del suelo (figura2).

¿Cómo un suelo saludable y el agua limpia contribuyen a lograr sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes?  El suelo funciona como un filtro natural, para la purificación del agua, así como para su almacenamiento y disposición para las plantas, además de que conforme se va percolando alimenta los mantos freáticos (figura 3). El agua dentro del suelo, es vital para que las plantas puedan absorber los nutrientes que están en el suelo, esta relación simbiótica entre el suelo y el agua es la base de los sistemas agrícolas. Sin embargo, algunas malas prácticas de manejo han acarreado una alteración en la calidad de los suelos, no sólo en nuestro país sino también a nivel mundial. La agricultura intensificada y mecanizada propician una mayor erosión del suelo por viento, al verse esté descubierto de cualquier cubierta vegetal durante el intervalo de cosecha y siembra, se modifica la estructura y aumento de la compactación del suelo. Estas acciones alteran la capacidad del suelo para infiltrar el agua, para almacenar y drenar el agua de lluvia o de riego, esto aumenta el riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra en laderas con fuerte pendiente o bien las tormentas de arena y polvo en zonas de planicie.

Por si esto fuera poco, una buena relación entre el suelo y el agua, también mitiga los efectos del cambio climático, los suelos de buena calidad y sanos resultan ser muy buenos como sumideros de carbono, ya que secuestran carbono de la atmósfera, lo que contribuye a la adaptación al cambio climático como al esfuerzo de mitigar su impacto.

La FAO propone algunas estrategias de manejo sostenibles de los sistemas agrícolas y agroforestales para mitigar el impacto de las actividades humanas en estos sistemas: labranza mínima, rotación de cultivos, adición de materia orgánica, uso sostenible de fertilizantes y pesticidas, uso eficiente de agua de calidad, con el empleo de métodos de riego apropiado, mejorar los sistemas de drenaje y tener un monitoreo sobre los niveles de salinidad del suelo y del agua subterránea. La concientización y la integración de estas prácticas de manejo del suelo y el agua en sistemas agrícolas favorecerá el aumento de los servicios ecosistémicos del suelo y favorecerán la resiliencia y calidad de los ecosistemas.

Esto a nivel de sistemas agrícolas, pero ¿qué podemos hacer las personas en nuestro entorno inmediato? Unas prácticas consientes son evitar tirar el aceite que utilizamos para cocinar en el drenaje, evitar la compra de tierra de monte en los mercados para evitar el saqueo de los bosques, realizar las compostas hogareñas, ¿se te ocurre alguna otra idea que puedas implementar en tu entorno para conservar el suelo y el agua?. Recuerda que el suelo y el agua son recursos esenciales para sostener la vida en la Tierra, por ello tenemos que ¡cuidarlos, protegerlos y festejarlos!

Referencias

“La opinión es responsabilidad de los autores y no representa una postura institucional”

 

Imagen Banner (Fuente: https://www.fao.org/soils-portal/portal-de-suelos-de-la-fao/es/)