México. 11 de febrero del 2026. – El Senado turnó a la Cámara de Diputados para su ratificación la reforma constitucional que reduce la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, una medida que beneficiará de manera directa a aproximadamente 13.5 millones de personas trabajadoras en el país.
La reforma, enviada al Congreso el pasado 3 de diciembre por la presidenta Claudia Sheinbaum, plantea modificar el artículo 123, Apartado A, de la Constitución, y establece que la reducción de la jornada se implementará de manera gradual entre los años 2026 y 2030, con el objetivo de evitar impactos abruptos en la economía nacional y en los procesos productivos.
La reforma aprobada por unanimidad de votos, señala que esta transición progresiva toma como referencia experiencias internacionales exitosas, como las de Chile, Colombia y Corea del Sur, países que han reducido sus jornadas laborales sin afectar negativamente la productividad.
Uno de los ejes centrales de la reforma es la garantía de que la disminución de horas de trabajo no implicará una reducción salarial, preservando así el ingreso de las y los trabajadores.
Además, se redefinen las reglas del trabajo extraordinario, reforzando su carácter excepcional.
En ese sentido, se establece que podrán laborarse hasta 12 horas extra por semana, las cuales deberán distribuirse en un máximo de cuatro horas diarias, hasta en cuatro días dentro de la misma semana.
El pago de estas horas será del 100 por ciento adicional al salario ordinario, mientras que, en caso de rebasar dichos límites, se deberá cubrir un pago de hasta el 200 por ciento, como medida disuasiva para evitar abusos.
Durante la discusión del dictamen, los grupos parlamentarios fijaron postura, coincidiendo en la necesidad de avanzar hacia un modelo laboral más justo y humano, aunque algunos señalaron la importancia de acompañar la reforma con políticas públicas que apoyen a las pequeñas y medianas empresas durante el periodo de transición.
Al presentar el dictamen a nombre de las comisiones de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social, la senadora Geovanna Bañuelos, vicecoordinadora del PT, recordó que desde la Revolución Mexicana y la promulgación de la Constitución de 1917, el artículo 123 sentó las bases de los derechos laborales, incluida la jornada de trabajo, producto —dijo— de la lucha obrera y no de concesiones del poder.
La senadora resaltó que la reforma contempla una implementación gradual, a fin de permitir una transición ordenada que considere las particularidades de los sectores productivos y no comprometa la economía nacional. “Trabajar menos horas no es producir menos, es vivir mejor”, enfatizó.