Xalapa, Ver. 19 de marzo del 2026.-El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz, Esteban Bautista Hernández
Hizo lo que pocos, decir las cosas como son de un sexenio perdido con un gobernador sin mando ni liderazgo que dejó a sus colaboradores despacharse con la cuchara grande y las consecuencias se perciben en los reportes de la Auditoría Superior de la Federación, que detectaron más de mil 800 millones de pesos de presunto daño patrimonial.
Pero lo peor del caso es que a todos los cubre el manto de la impunidad y nadie rendirá cuentas desde Pancho Viejo. Lo más que pudieron hacerles es aplicarles una inhabilitación de cuatro meses para que puedan disfrutar de lo robado sin que sean molestados con alguna carpeta ministerial.
Sin pelos en la lengua, Estaban Bautista señaló que durante el sexenio de Cuitláhuac García, el poder real no recaía en el titular del Ejecutivo, sino en otros actores al interior del gobierno, lo que derivó en una conducción errática y corrupta. Incluso, reconoció que hubo funcionarios que terminaron enriqueciéndose durante la administración.
Bautista Hernández recordó que su postura crítica no es reciente, pues desde su etapa como candidato ya advertía que García Jiménez representaba “un lastre” para Morena, al considerar que no ejercía control sobre su propio gabinete. “Lo dije en su momento, (Cuitláhuac García) fue un lastre para Morena, porque él nunca gobernó, fue un sexenio perdido”, expuso.
Aunque reconoció que hubo perfiles con buen desempeño, afirmó que estos fueron superados por nombramientos sin preparación ni experiencia, privilegiando la cercanía política sobre la capacidad técnica, lo que impactó negativamente en la operación institucional. En ese contexto, reveló que cuestionó directamente estas decisiones al entonces secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, quien asegura le respondió de forma tajante que no se involucrara, evidenciando un gobierno cerrado a la crítica interna y amenzante.
Finalmente, advirtió que dentro de Morena se avecina un cambio de fondo, al señalar que el ciclo de esos perfiles políticos está por concluir, dando paso a nuevas generaciones en un proceso de transformación interna del movimiento.