Xalapa, Ver.- Las prácticas artísticas —en convivencia con la vida universitaria— pueden convertirse en herramientas fundamentales para fortalecer la formación integral, el desarrollo personal y las habilidades socioemocionales del alumnado, concluyó Andrea López Aburto, quien cursa el décimo semestre de la Licenciatura en Pedagogía de la Universidad Veracruzana (UV), a través de su trabajo recepcional “Educación y arte, una mirada pedagógica a partir de la experiencia universitaria”.
En entrevista, contó que el interés por desarrollar este tema de investigación surgió de una experiencia personal vinculada a un grupo artístico universitario impulsado por la docente Noemí Hernández López.
En un inicio este espacio reunió a estudiantes con intereses musicales y, posteriormente, incorporó otras expresiones como danza y dibujo. A partir de su participación decidió visibilizar cómo el arte puede impactar positivamente en la trayectoria académica y humana de quienes lo practican.
Explicó que uno de los principales objetivos del trabajo fue demostrar que las actividades artísticas no deben limitarse a una dimensión curricular o académica, sino asumirse también como experiencias de disfrute, crecimiento y formación humana. En este sentido, cuestionó que muchas experiencias institucionales relacionadas con el arte terminen percibiéndose como una carga por su vínculo con créditos, calificaciones o exigencias formales, lo que puede alejar al alumnado de su dimensión recreativa y expresiva.
El estudio se desarrolló desde una metodología cualitativa, enfocada en comprender vivencias, relatos y experiencias de estudiantes universitarios con trayectorias artísticas; para ello, entrevistó a alumnas y alumnos de entre quinto y noveno semestre, con el propósito de identificar cómo estas prácticas incidieron en su formación académica y personal.
Entre los principales hallazgos, encontró que el arte favorece habilidades como la seguridad para hablar en público, la expresión emocional, el trabajo en equipo, la empatía y la comprensión de distintos ritmos de aprendizaje.
Propone que las universidades amplíen los espacios artísticos-recreativos para contribuir a una formación profesional integral
Además, en algunos casos funcionó como un recurso para afrontar procesos personales complejos —como duelos o crisis emocionales—, así como una vía para fortalecer la creatividad, la memoria y nuevas estrategias de aprendizaje.
López Aburto destacó que, más allá de formar artistas profesionales, las universidades podrían ampliar los espacios recreativos y artísticos que contribuyan a formar personas más integrales, sensibles y humanas, en concordancia con el compromiso educativo de una formación completa.
Por último, señaló que este campo de estudio permanece poco explorado en el ámbito universitario y local, por lo que su investigación también busca abrir nuevas rutas para futuros trabajos académicos que profundicen en la relación entre arte, pedagogía y desarrollo estudiantil.
Encontró que el arte favoreció entre los estudiantes la seguridad para hablar en público, la expresión emocional y el trabajo en equipo, entre otras habilidades