África. 19 de mayo del 2026.-La Organización Mundial de la Salud declara emergencia internacional ante el aumento de víctimas y la falta de vacunas para la variante detectada

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional debido a un nuevo y preocupante brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), el cual ya se extendió a la vecina Uganda. El ministro de Salud del Congo, Roger Kamba, confirmó que la cifra de víctimas mortales sospechosas ascendió a 131, dentro de un total de 513 casos bajo estricta investigación médica.

 

La principal preocupación de la comunidad científica radica en que este brote es provocado por la cepa Bundibugyo, una variante del virus mucho menos común que la Zaire. A diferencia de esta última, la cepa Bundibugyo no posee vacunas aprobadas ni tratamientos terapéuticos autorizados en el mercado.

Esta limitación científica, sumada a los conflictos armados y a la alta movilidad de la población en la provincia de Ituri —epicentro de la emergencia—, dificulta las tareas de contención de los equipos de respuesta humanitaria.

Ante la velocidad de los contagios, que ya registran casos confirmados en las ciudades de Goma y en Kampala, la capital de Uganda, la OMS y organizaciones aliadas enviaron toneladas de suministros médicos para proteger al personal de salud en primera línea, mientras un comité de expertos evalúa opciones de vacunas experimentales.

La enfermedad por el virus del Ébola es una infección grave y a menudo mortal que afecta a los seres humanos. Este patógeno se detectó por primera vez en 1976 cerca del río Ébola, en la República Democrática del Congo. El virus se transmite a las personas a través del contacto directo con animales salvajes infectados, como los murciélagos frugívoros o los monos. Entre humanos, el contagio ocurre por el contacto con la sangre, secreciones o líquidos corporales de individuos enfermos o fallecidos, así como por tocar superficies contaminadas con estos fluidos.

Los síntomas iniciales aparecen tras un periodo de incubación de 2 a 21 días e incluyen fiebre súbita, debilidad intensa, dolores musculares, de cabeza y de garganta. A medida que avanza la enfermedad, se presentan vómitos, diarrea y, en los casos más graves, hemorragias internas y externas, lo que puede provocar fallos orgánicos.