México. 11 de agosto del 2026.-El cielo ofrecerá una singular confluencia astronómica alrededor del 12 de agosto: un eclipse total de Sol, el máximo de la lluvia de meteoros de las Perseidas y la presencia simultánea de seis planetas durante la noche.
Los tres fenómenos no están relacionados entre sí, pero su coincidencia permitirá disfrutar de una jornada atractiva para la observación del cielo, explicó Alejandro Farah, académico del Instituto de Astronomía de la UNAM.
El eclipse
El 12 de agosto ocurrirá un eclipse total de Sol. Será visible por completo en zonas del norte de Rusia, Groenlandia, Islandia y el norte de España, así como en una pequeña región de Portugal. También se observará de forma parcial en gran parte de Europa y Canadá, en el norte de Estados Unidos y en el noroeste de África. “Desafortunadamente no se verá en México”.
Mapa de visibilidad del eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026. La franja roja indica la trayectoria de la totalidad, que atravesará regiones del Ártico, Groenlandia, Islandia y el norte de España; las líneas amarillas muestran distintos porcentajes de ocultación del Sol y las verdes señalan tiempos de referencia en UTC.
Un eclipse solar sucede cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Que un eclipse sea total o anular depende del tamaño aparente de la Luna respecto del Sol: si el disco lunar alcanza a cubrir completamente al solar, será total; si se observa ligeramente menor, será anular.
“Si imaginamos al astro rey que va siendo ocultado por la Luna desde la perspectiva de la Tierra, durante la totalidad del eclipse es posible observar la corona solar, algo que no puede apreciarse cuando el eclipse no es total”.
Lo especial de este día
“Algo que hace especial y muy atractivo este eclipse es que en España se observará al atardecer, con el Sol muy cerca del horizonte. Esto permitirá un contraste muy particular con la luz y el entorno geográfico, y podría producir imágenes fenomenales”, comentó el académico.
Durante los eclipses totales de Sol debe haber luna nueva, lo que significa que nuestro satélite natural no refleja luz solar hacia la Tierra y el cielo nocturno permanece más oscuro.
Esto favorecerá la observación, en la noche de ese mismo día, del máximo de la lluvia de meteoros de las Perseidas. La ausencia de la luz reflejada por la Luna hacia la Tierra permitirá distinguir una mayor cantidad de meteoros.
¿Qué tan común es? Prácticamente hay eclipses todos los años, y también se repiten anualmente las lluvias de meteoros. Sin embargo, poder observar un eclipse total y después un máximo de una lluvia de meteoros, como las Perseidas en esta ocasión, no es tan común.
“Aunque este 12 de agosto habrá una coincidencia temporal más: seis planetas estarán al mismo tiempo distribuidos a lo largo del cielo. Esto brinda una gran oportunidad a quienes se encuentren en las regiones donde será visible el eclipse total de Sol, pues podrán observar tres fenómenos astronómicos interesantes en un mismo día”.
La “alineación” de los planetas
Esta alineación de planetas no significa que todos puedan verse uno tras otro; prácticamente eso no es posible. Más bien, se refiere a que varios planetas podrán observarse durante una misma noche, aunque estarán distribuidos en distintas zonas del cielo.
Los planetas de nuestro sistema solar siempre aparecen a lo largo de una línea en el cielo. Esta línea, denominada eclíptica, representa el plano en el que orbitan los planetas, visto desde nuestra posición dentro de ese mismo plano.
En el caso de Venus, solo será visible muy poco tiempo después del atardecer, alrededor de las 7:30 p.m. en la Ciudad de México. Y poco antes del amanecer, alrededor de las 5:45 a.m., se podrán ver seis planetas.
Saturno y Marte serán los más sencillos de localizar a simple vista. Mercurio y Júpiter también son suficientemente brillantes, aunque su cercanía al horizonte y al crepúsculo dificultará su observación. Urano requerirá al menos binoculares en buenas condiciones, mientras que para Neptuno será necesario un telescopio.
Cómo distinguir un planeta de una estrella
Para distinguir a simple vista un planeta de una estrella en el cielo, la recomendación es comenzar por ubicar el este y el oeste. Esta referencia ayuda a orientarse y a identificar la zona donde se pueden ubicar los planetas.
Los planetas se encuentran siempre relativamente cerca de una franja imaginaria del cielo llamada eclíptica, que corresponde aproximadamente al camino aparente que recorre el Sol entre las constelaciones del zodiaco.
Las estrellas suelen titilar porque, vistas desde la Tierra, son prácticamente fuentes puntuales de luz y las turbulencias atmosféricas modifican continuamente la dirección de sus rayos. Los planetas presentan un pequeño disco aparente y esas fluctuaciones se promedian, por lo que su brillo suele percibirse más estable, aunque también pueden titilar cuando están muy cerca del horizonte.
La lluvia de estrellas
Este 12 de agosto, las condiciones astronómicas serán especialmente favorables para observar las Perseidas, una lluvia de meteoros que coincidirá con la luna nueva, lo que hará que el cielo nocturno esté más oscuro. Las Perseidas son producidas por pequeñas partículas dejadas a lo largo de la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle, que penetran en la atmósfera terrestre a velocidades de decenas de kilómetros por segundo.
Meteoros de la lluvia de las Perseidas surcan un cielo parcialmente nublado sobre el Bosque Nacional Inyo, en Bishop, California, en 2024. A la izquierda de la imagen puede observarse el resplandor rosado de una aurora, mientras que a la derecha se aprecia un tenue brillo verdoso. La galaxia de Andrómeda aparece en la parte superior, ligeramente a la izquierda del centro.
La actividad podrá comenzar a observarse aproximadamente a las 11 de la noche y continuar hasta el amanecer desde la Ciudad de México. La constelación de Perseo sirve como referencia para localizar el radiante, el punto del cielo del que parecen provenir los meteoros. Sin embargo, las trazas pueden aparecer en prácticamente cualquier región del firmamento.
En el máximo, la tasa horaria cenital de las Perseidas puede rondar los 100 meteoros por hora. Este es un valor calculado para condiciones ideales de observación; el número de meteoros que una persona realmente podrá ver será menor y dependerá de la contaminación lumínica, las nubes, la transparencia atmosférica y la altura del radiante. Aun así, algunos de los meteoros más brillantes podrían observarse desde la Ciudad de México.
Las Perseidas pueden observarse cada año alrededor de estas fechas, aunque su intensidad varía. Además, no son la única lluvia de meteoros: a lo largo del año también pueden disfrutarse fenómenos como las Leónidas y las Táuridas.
¿Y si el cielo está nublado?
Si el cielo está nublado y no permite observar la lluvia de meteoros, la recomendación es no desanimarse: las aplicaciones astronómicas, las transmisiones y las imágenes que seguramente circularán en internet también pueden ayudar a mirar estos acontecimientos y comprenderlos.
“Tenemos la fortuna de poder entender estas maravillas de la naturaleza y tenerlas prácticamente en la palma de nuestras manos”.
Una oportunidad para los astrónomos
Los eclipses no solo ofrecen un espectáculo para quienes miran al cielo, también representan una oportunidad para que los astrónomos estudien distintos fenómenos y obtengan información sobre el Universo.
Por ejemplo, durante un eclipse total de Sol, es posible observar la corona para estudiar cómo se dispersa su energía.
Uno de los ejemplos históricos más conocidos de ciencia durante un eclipse total de Sol corresponde a las primeras comprobaciones observacionales de la desviación de la luz de las estrellas por la gravedad del Sol, efecto previsto por la relatividad general de Einstein.
Este es un fenómeno relacionado con la curvatura del espacio-tiempo predicha por la teoría de la relatividad. Así, detrás de un fenómeno que durante unos minutos oscurece el día, también existe una oportunidad para estudiar el Universo.
Recuerda: durante las fases parciales de un eclipse de Sol, nunca debe observarse directamente el Sol sin filtros solares certificados. Los lentes oscuros convencionales no ofrecen protección suficiente. Binoculares, cámaras y telescopios requieren filtros solares diseñados específicamente para colocarse frente a la óptica. Solo durante los breves instantes de totalidad completa puede observarse directamente la corona sin filtro.
Con información de la UNAM