México. 24 de agosto del 2026.-Las alarmas que llegan desde Europa, Asia y África debido a las olas de calor, que han alcanzado e incluso rebasado en algunos lugares los máximos históricos con una mortandad de miles de personas, han hecho que el verano de 2026 sea inusual en el hemisferio norte del mundo con temperaturas que han llegado a los 50 °C en ciertas regiones.
El panorama es inédito con incendios forestales de gran magnitud en España, Francia y Portugal y otras zonas de Europa, mientras que Alemania, Suiza y el Reino Unido enfrentan olas de calor y sequías cada vez más severas. En Gales, por ejemplo, las autoridades declararon el estado de sequía tras registrar el mes de julio más seco en casi 200 años. Y al otro lado del mundo, Japón vive temperaturas récord, al igual que Corea del Sur con calores nocturnos muy elevados.
De acuerdo con un reporte de El País (https://t.ly/_Wn_x), la sequía y altas temperaturas que experimenta el continente europeo actualmente reducirán el Producto Interno Bruto (PIB) de todos sus países en 50 mil millones de euros (el equivalente al 0.5 % del PIB). Asimismo, más de 600 mil hectáreas de terreno han ardido en la Unión Europea, mientras que el 35 % de la superficie total de los 38 países miembros está en sequía (en Inglaterra, el número crece al 71 % de su territorio). Conforme a datos preliminares del Sistema Europeo de Vigilancia de la Mortalidad (EuroMOMO), se estima que la reciente ola de calor le ha costado la vida a más de 30 mil personas.
Es un hecho inusitado, como subraya el periódico español, que generó que a finales de junio EuroMOMO alertara que para esa fecha había más de 10 mil muertes por encima de lo esperado en el continente. Y no sólo eso, más de 9 mil de esos fallecimientos se produjeron entre personas de 65 años o más, y sólo Francia registró al menos 5 mil 764 decesos adicionales. La Agencia Nacional de Salud Pública francesa señaló que las muertes suponen un 36 % más de lo previsto y la tasa de mortalidad más alta registrada desde la ola de calor de 2003, relata la agencia Reuters.
Además, el norte de África también ha tenido una seria afectación en esta ola de calor del verano 2026 con termómetros que alcanzaron los 48 °C en zonas de Marruecos, Argelia y Túnez. En esta última nación el calor favoreció decenas de incendios y generó cortes programados de electricidad debido al incremento histórico en la demanda de energía para refrigeración.
Arturo Quintanar Isaías, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, explicó que las temperaturas extremas del hemisferio norte no representan fenómenos aislados, sino que forman parte de una transformación climática de largo plazo, ocasionada principalmente por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
El científico destacó que el calentamiento global ha desplazado lo que durante décadas se consideró “normal”: “Se ha observado que las distribuciones de temperatura se han estado recorriendo a lo largo de estas décadas… ya las nuevas normales son otras”. Por ejemplo, en Francia, de 1947 a 2010 se detectaron 26 ondas de calor, en tanto que de 2011 a 2025 se registró un número similar. Es decir, en los últimos 15 años tenemos la misma cantidad de ondas de calor que en los 60 años previos.
Enfatizó que el calentamiento global es uno de los factores que han impulsado estas altas temperaturas, aunque reconoce que hay interrogantes sobre los mecanismos atmosféricos que originan estos eventos.
“Observamos que son patrones de circulación tipo anticiclónico, es decir, circulaciones en las que el aire está descendiendo y esto causa que haya un aumento de temperatura. Este tipo de fenómenos está ligado al calentamiento global del planeta. Lo que todavía investigamos es cómo ese cambio climático modifica la circulación atmosférica para favorecer este tipo de fenómenos”, precisó el universitario.
Sostuvo que las altas temperaturas registradas recientemente en Europa, Asia y Norteamérica pueden atribuirse en gran medida al calentamiento antrópico y no directamente al desarrollo de un evento de super-El Niño. Sin embargo, la fase caliente de El Niño modifica la posición y la forma de la corriente en chorro (un río atmosférico planetario que ocurre en latitudes subtropicales, entre 25 y 40 °N), cuyos meandros o deformaciones dan lugar a regiones donde la precipitación se suprime y aumenta la temperatura en superficie.
“La combinación de suelos secos y una atmósfera cada vez más cálida genera condiciones ideales para incendios forestales de gran intensidad, como los que hoy afectan a España y Francia. Además, el fenómeno de El Niño amplifica los efectos del calentamiento global en el verano del hemisferio norte, favoreciendo eventos extremos que incrementan la mortalidad y ponen a prueba incluso la infraestructura de los países desarrollados”.
Mapa meteorológico mundial realizado por satélite que ilustra las consecuencias del calentamiento global. Foto: Reuters.
Ante esto, una expresión que empieza a escucharse entre algunos científicos es que “los 30 son los nuevos 20”. Para el universitario, la evidencia acumulada durante más de medio siglo confirma que las temperaturas consideradas excepcionales serán cada vez más habituales.
PRINCIPALES EFECTOS OCURRIDOS EN EUROPA DURANTE 2026
Alemania. Varias regiones registraron temperaturas excepcionalmente altas. Esta nación experimentó condiciones favorables para incendios forestales. Los servicios meteorológicos emitieron múltiples alertas por calor extremo. La ola de calor de finales de junio, que dejó temperaturas récord y que fue especialmente alta también en lo que respecta a la media semanal, ha provocado hasta la fecha cerca de 9 mil muertes en el país, según las estimaciones del Instituto Robert Koch.
España. Los principales incendios se concentraron en Ávila, Toledo y Castellón, en las afueras de Madrid, donde más de 100 mil personas fueron evacuadas o confinadas, y el fuego ha consumido más de 150 mil hectáreas en lo que va de 2026. El récord oficial de temperatura sigue siendo 47.6 °C (La Rambla, Córdoba, en 2021), pero la Agencia Estatal de Meteorología considera que no es descartable alcanzar los 50 °C en las próximas décadas. Barcelona prepara un simulacro para responder a un escenario de 50 °C en 2027.
Francia. En esta nación, la emergencia en cuanto a incendios se focalizó en los departamentos de Gironda y Landes, así como en la península de Cap Ferret, con alrededor de 220 mil evacuados y más de 115 mil hectáreas afectadas este año. Se han contabilizado miles de muertes asociadas a la ola de calor con cerca de 5 mil 764 fallecimientos adicionales durante el episodio extremo. Científicos de este país consideran que alcanzar 50 °C en Francia ya no es una cuestión de “si ocurrirá”, sino de “cuándo”.
Reino Unido. La Oficina Meteorológica afirma que los fenómenos extremos ya son la nueva normalidad. El año más cálido desde que hay registros fue 2025. Se cuadruplicó el número de días con temperaturas superiores a 30 °C y de noches tropicales en Londres. Gales informa más de 2 mil 700 muertes que podrían estar relacionadas con el calor durante mayo y junio. Hospitales, escuelas y transportes mostraron dificultades para operar bajo estas condiciones. Ha tenido ya tres olas de calor este año: La primera, entre el 22 y el 31 de mayo, cuando en el sur de Inglaterra se alcanzaron los 35 °C; la segunda, entre el 19 y el 28 de junio, con temperaturas máximas de 37.7 °C; y la tercera inició el 4 de julio y concluyó cerca del 15 del mismo mes.
Suiza. Hubo temperaturas superiores al promedio histórico. Diecinueve estaciones meteorológicas registraron nuevos máximos históricos. El río Aare también ha alcanzado una temperatura récord, superando por muy poco el nivel registrado en agosto de 2022. Hay mayor riesgo de incendios forestales en regiones alpinas y vigilancia reforzada sobre glaciares y disponibilidad de agua. Otras estaciones también batieron sus récords de calor en junio. Payerne (en el cantón de Vaud) alcanzó los 38.1 °C, Ginebra los 37.4 °C, Sion los 36.8 °C, Zollikofen (en el cantón de Berna) los 36.1 °C y Lucerna los 36 °C.
Y EN ASIA…
Japón. Es uno de los países más afectados. Más de 250 estaciones meteorológicas superaron los 35 °C en una sola jornada. Se registraron temperaturas superiores a 41 °C. Se creó un nuevo término meteorológico: kokushobi, que significa día cruelmente caluroso, para jornadas superiores a 40 °C. Tokio reportó 453 hospitalizaciones en un solo día, la cifra más alta desde 2010. Más de 18 mil personas fueron hospitalizadas por golpe de calor del 20 al 26 de julio, de las cuales 45 fueron declaradas muertas al llegar a urgencias, de acuerdo con la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres del país. Las ciudades más perjudicadas al terminar julio fueron Nakamura y Anabuki con 39.4 °C.
China. Pronóstico de temperaturas entre 41 y 44 °C. El norte y noroeste del país experimentan valores cercanos a máximos históricos. El calor aumenta la demanda eléctrica, el riesgo para la agricultura y los problemas de salud pública. Esta nación se enfrenta a fenómenos meteorológicos extremos agravados por la crisis climática. Las catástrofes naturales son frecuentes, sobre todo en verano, cuando algunas regiones sufren precipitaciones intensas mientras que otras se ven azotadas por un calor extremo; entre las afectadas están Guangxi, Guizhou y Hunan, en el sur y el centro del país.
Corea del Sur. Récord de noches tropicales. Seúl registró una temperatura mínima de 27.6 °C, la más alta para mediados de julio desde que hay reportes. En la ciudad de Yangsan, al sudeste del país, se rompió el pasado 2 de agosto el récord de temperatura máxima registrado en la nación asiática: 42.5 °C.
No hay marcha atrás
Con estudios de maestría y doctorado en Ciencias de la Atmósfera por la Universidad de California, Los Ángeles, el investigador advirtió que los registros instrumentales muestran una tendencia consistente hacia temperaturas más altas y que no hay señales de un regreso a las condiciones del pasado por una razón muy sencilla: “Los datos observados nos indican eso… no esperamos que estas temperaturas regresen a valores previos, simplemente porque no estamos dejando de emitir gases de efecto invernadero”.
Ante ese hecho, dijo, no debe dejarse de luchar por la disminución de emisiones. “Tenemos que pensar en prevenir de todas las maneras posibles los daños que implicará un cambio de ese estilo e innovar la forma como trabajamos y producimos; toda la economía tiene que ser modificada absolutamente”.
Japón, uno de los países más afectados. Foto: Reuters.
¿Y México?
Arturo Quintanar se refirió a que México también enfrenta un escenario más cálido, aunque la dinámica atmosférica es distinta a la europea debido a la influencia del fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) y a circulaciones atmosféricas y oceánicas típicas de los trópicos. No obstante, nuestro país también experimenta una intensificación de las olas de calor por calentamiento global.
Investigaciones en curso efectuadas en el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático por Zuleica Ojeda, investigadora posdoctorante de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, muestran que ha habido un incremento sostenido de estos eventos extremos en todo el territorio nacional, pero con diferentes tasas en distintas regiones.
Ante este panorama, el especialista consideró que la “adaptación” debe convertirse en una prioridad nacional.
COSECHAS Y RÍOS
Las temperaturas extremas en Europa han tenido consecuencia en las cosechas. Es el caso del trigo en Reino Unido. Así, a las condiciones inclementes del clima se suma la sequía que azota a dicho continente este verano, las cuales han ocasionado que los ríos Danubio y Rin tengan poco flujo, lo que influye en la generación de la energía, transporte de mercancías y turismo.
La disminución del caudal ha obligado a Hungría, Rumania y Francia a reducir o detener la operación de algunas centrales nucleares por la falta de agua para enfriar sus reactores, mientras que la navegación comercial se ha visto severamente restringida, especialmente en Alemania.
Ante este escenario, Arturo Quintanar explicó que la persistencia de las olas de calor responde a un proceso de retroalimentación entre la atmósfera, el suelo y la vegetación. “La atmósfera tiende a secar el suelo. Al perder humedad, el suelo se calienta todavía más y ese calor adicional vuelve a favorecer el calentamiento de la atmósfera”.
En México, subrayó, el problema de la disponibilidad de agua no se limita a una distribución desigual de las lluvias, sino que también está relacionado con la sobreexplotación de los acuíferos, especialmente en el norte del país.
“En Sonora esto se observa muy claramente: los pozos presentan un deterioro en la calidad del agua porque, al estar cerca del océano, aumenta la salinidad y también la presencia de contaminantes, lo que dificulta cada vez más la actividad agrícola”.
Para el especialista, este escenario evidencia la necesidad de identificar las vulnerabilidades climáticas e hídricas de nuestra nación y actuar con una visión de largo plazo.
Con información de la UNAM