Todos los organismos en el planeta emitimos compuestos químicos volátiles de forma natural, algunos más que otros, por ejemplo, las flores y frutos. ¿Quién no ha sentido el olor grato de las rosas, o de las gardenias? ¿Quién no ha percibido el olor de la mandarina, mango, fresa, piña, plátano, entre otros, mientras lo come? Pero, es necesario saber que algunos compuestos no son fáciles de percibir, ya sea por su composición química (poco olor), o por la cantidad emitida. Sin embargo, los insectos tienen un sistema de olfacción altamente desarrollado, tanto que pueden discernir olores en cantidades extremadamente pequeñas, a razón de nanogramos (mil millones de veces más pequeño que un gramo). Esa es la razón por la que los insectos pueden ubicar plantas, flores y frutos hospederos donde quiera que se encuentren, en campo agrícola o en traspatio, inclusive los mosquitos pueden encontrarnos a nosotros aún en la oscuridad.
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