India. 15 de enero del 2026.-El virus Nipah, una zoonosis emergente con alta letalidad y sin tratamiento específico, ha encendido las alertas sanitarias por su potencial epidémico.
Transmitido de animales a humanos, principalmente a través de murciélagos frugívoros y cerdos y capaz de propagarse entre personas, este patógeno ha provocado brotes esporádicos pero graves en Asia, generando preocupación entre expertos por su capacidad de causar infecciones respiratorias y encefalitis severa.
La vigilancia activa y el control de focos son claves para prevenir una posible crisis sanitaria.
Las autoridades sanitarias del estado de Kerala, en el sur de la India, han activado una alerta sanitaria tras la confirmación de dos nuevos casos de infección por el virus Nipah. El primer caso fue el de una joven de 18 años, que falleció el pasado 1 de julio tras desarrollar una encefalitis severa. Días después, se identificó un segundo contagio en una mujer de 38 años, actualmente en tratamiento, lo que llevó a las autoridades a iniciar una operación intensiva de rastreo y contención.
Hasta la fecha, se han identificado al menos 499 personas como contactos estrechos de los dos casos confirmados. Catorce de ellas han requerido hospitalización, algunas en unidades de cuidados intensivos, aunque los últimos informes indican que no se han detectado nuevos contagios. Con la situación parcialmente estabilizada, las autoridades locales han comenzado a levantar las restricciones impuestas en los distritos más afectados, como Malappuram, donde se habían establecido zonas de contención para evitar la propagación del virus.
El virus Nipah, transmitido habitualmente por murciélagos frugívoros y, en ocasiones, por cerdos, puede saltar a los humanos y provocar infecciones graves que afectan principalmente al sistema respiratorio y al sistema nervioso central. Su tasa de letalidad oscila entre el 40% y el 75%, y aunque su transmisión entre humanos es aún limitada, su potencial para provocar brotes regionales ha sido motivo de preocupación para organismos internacionales.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene al virus Nipah en su lista de enfermedades prioritarias por su capacidad epidémica y la falta de tratamientos o vacunas aprobadas. La reciente reaparición de casos ha llevado a reforzar la vigilancia epidemiológica en la región y ha reavivado el interés científico en acelerar el desarrollo de herramientas preventivas.
En ese sentido, la Universidad de Oxford ha conseguido recientemente que su vacuna experimental ChAdOx1 NipahB entre en el programa PRIME de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), que ofrece apoyo regulatorio acelerado a medicamentos prometedores para necesidades médicas no cubiertas. Esta vacuna, basada en la misma plataforma que la desarrollada contra la COVID-19, se encuentra actualmente en fase I de ensayos clínicos en humanos.
Además, un grupo de investigadores internacional ha desarrollado un nanocuerpo derivado de un ejemplar de alpaca, que ha mostrado resultados prometedores contra el virus en modelos preclínicos. Este avance podría representar una nueva vía terapéutica tanto para el virus Nipah como para su «pariente cercano», el virus Hendra, otro patógeno zoonótico con potencial epidémico.
Aunque el número de casos confirmados en el brote actual es reducido, la comunidad científica y las autoridades sanitarias insisten en no subestimar el riesgo. El virus Nipah tiene un índice de transmisión básico (R0) bajo, estimado en torno a 0,33, lo que significa que cada infectado, en promedio, transmite el virus a menos de una persona. Sin embargo, su elevada letalidad y la posibilidad de que evolucione hacia una mayor capacidad de contagio entre humanos hacen que su vigilancia sea prioritaria.
Las medidas adoptadas en Kerala incluyen el aislamiento de los contactos estrechos, el cierre temporal de escuelas y centros públicos en las zonas afectadas, campañas de concienciación sobre prácticas higiénicas y la investigación del posible origen del brote, que podría estar relacionado con el consumo de frutas contaminadas por murciélagos.
Este nuevo brote vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de prepararse ante enfermedades infecciosas emergentes, especialmente aquellas con origen zoonótico. Los expertos recuerdan que la prevención y la vigilancia activa en zonas de riesgo son fundamentales para evitar que patógenos como el Nipah se conviertan en futuras pandemias.