Xalapa, Ver.- En un mundo atravesado por problemáticas ambientales, sanitarias y sociales cada vez más complejas, la biología se erige como una disciplina indispensable para comprender la vida en todas sus escalas, y en el marco del Día Internacional del Biólogo (25 de enero) la Universidad Veracruzana (UV) reconoce la labor de quienes, desde la investigación y la formación académica, construyen conocimiento científico con impacto social.
Tal es el caso de Angelina Ruiz Sánchez, académica e investigadora, y de Jimena Zavala Sosa, estudiante del sexto semestre de la Licenciatura en Biología, quienes representan dos momentos de una misma vocación científica.
Para Ruiz Sánchez, integrante del Cuerpo Académico “Conservación de Vertebrados Silvestres y su Ambiente” y del Núcleo Académico Básico de la Maestría en Ciencias Biológicas, la biología no puede entenderse sin el trabajo riguroso que se desarrolla en el laboratorio, espacio que considera clave en la formación de las nuevas generaciones.
Desde su experiencia como investigadora y actualmente miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), subraya que el laboratorio no es únicamente un sitio para aplicar técnicas, sino un entorno donde el estudiantado aprende a formular preguntas, contrastar hipótesis y comprender que la ciencia es un proceso colectivo.
“La formación científica implica aprender a observar, a equivocarse y a reflexionar críticamente sobre los resultados”, observó.
En este sentido, destaca que la participación temprana de estudiantes en proyectos de investigación fortalece no solo sus competencias técnicas, sino también su ética profesional.
La investigadora, quien también imparte clases a alumnos de maestría y doctorado, enfatizó que el acompañamiento cercano de las y los docentes permite que las y los jóvenes comprendan la responsabilidad que conlleva generar conocimiento, particularmente cuando este se relaciona con organismos vivos y con problemáticas que impactan a la sociedad.
Para ella, formar biólogos “no es solo transmitir contenidos, sino inculcar una postura crítica, sensible y comprometida”.
Resaltó que el trabajo científico debe trascender el ámbito especializado y, desde su perspectiva, uno de los grandes retos actuales es lograr que el conocimiento generado en los laboratorios llegue a la sociedad de manera clara y responsable.
Por ello, impulsa una formación integral que incluya la divulgación científica como parte del quehacer profesional, convencida de que “la ciencia que no se comunica pierde gran parte de su sentido social”.
Esa visión ha permeado en estudiantes como Jimena Zavala Sosa, quien cursa el sexto semestre de la Licenciatura en Biología y ha encontrado en la carrera un espacio para articular sus intereses por la naturaleza, la investigación y la divulgación.
“Desde el primer semestre me di cuenta de que la biología era lo mío”, afirma, al recordar cómo descubrió que sus inquietudes personales coincidían con los contenidos y enfoques de la disciplina.
Su interés por los murciélagos surgió de manera autónoma, a partir de la lectura y la búsqueda de información científica, lo que la ha llevado a profundizar en áreas como la ecología y la conducta animal. Aunque aún no define su tema de trabajo recepcional, Zavala Sosa reconoce que el acercamiento al conocimiento científico le ha permitido comprender la amplitud de la biología y su relevancia en distintos campos, desde la conservación hasta la salud.
Más allá del aula, Jimena ha participado en actividades de divulgación dirigidas al público en general, donde ha compartido información científica y desmentido mitos sobre los murciélagos.
Para ella, esta labor es parte esencial de la formación del biólogo: “La ciencia es para todos, no solo para quienes nos dedicamos a ella”, aseveró al destacar que el conocimiento biológico contribuye a una convivencia más consciente con el entorno.
Ambas coincidieron en que la biología es una ciencia amplia y transversal, que estudia la vida desde lo microscópico hasta lo ecosistémico, y cuya aplicación resulta fundamental en áreas como la medicina, la agronomía y la conservación ambiental.
En un contexto donde persisten visiones reduccionistas de la disciplina, consideran necesario visibilizar su diversidad y su impacto real en la vida cotidiana.
Los testimonios y experiencias de ambas coincidieron en la importancia que tiene el estudio para la vida, que implica también protegerla, comprenderla y compartirla con la sociedad.