La alarma inicial se disparó al verse amenazada la casa de colonias Pou del Glaç, en el sector de Sant Pol, donde se encontraban 150 niños. Afortunadamente, las autoridades confirmaron de inmediato que los menores se encuentran a salvo y bajo resguardo preventivo dentro de las instalaciones para evitar la intoxicación por la densa nube de humo.

Los Bomberos de la Generalitat, desplegados con más de 60 dotaciones y una decena de helicópteros e hidroaviones, admiten que las llamas avanzan “fuera de la capacidad de extinción” en algunos puntos. Ante este panorama crítico, la Generalitat ha solicitado el despliegue inmediato de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Las investigaciones de los Agentes Rurales y la policía autonómica han dado frutos rápidamente. Esta tarde fue detenido un trabajador de mantenimiento vial como presunto autor de la negligencia; se encontraba instalando una señal de tráfico en la carretera cuando las chispas de sus herramientas iniciaron la catástrofe. Las principales vialidades que conectan la Costa Brava permanecen cerradas, y se ha pedido a los ciudadanos suspender los desplazamientos de fin de semana hacia la zona para facilitar las tareas de los cuerpos de rescate.