El INAH descubrió un posible osario en las obras del Tren México-Querétaro, en la CDMX.

El INAH descubrió un posible osario en las obras del Tren México-Querétaro, en la CDMX.

El arqueólogo responsable del rescate en campo, Josué Castillo Sánchez, detalló que a una profundidad de 1.40 metros se recuperó un conjunto primario integrado por cráneos, mandíbulas, elementos de cadera, fragmentos de fémur, costillas y piezas dentales. Al continuar con los trabajos en niveles inferiores, el equipo localizó un depósito funerario caracterizado por la acumulación de restos sin relación anatómica, correspondiente a la estructura de un osario.

Tras la identificación y registro del contexto arqueológico, el material recuperado fue embalado y trasladado a los laboratorios de antropología física, lítica y cerámica del proyecto, ubicados en los municipios de Tula de Allende y Tepeji del Río de Ocampo, en el estado de Hidalgo.

En estas sedes regionales, los especialistas llevarán a cabo los estudios de laboratorio correspondientes para determinar la temporalidad de las osamentas, el perfil biológico de los individuos y los procesos funerarios asociados al sitio, garantizando además su resguardo definitivo.