• El flautista con 20 años de trayectoria nunca imaginó formar parte de esta orquesta
  • Reconoce que en esta época de pandemia, formar parte de la UV y de la OSX es una fortaleza 

 

 

“De niño, lo mío era tocar música andina en las calles, en los portales de Morelia”, recordó el flautista de la Orquesta Sinfónica de Xalapa

“De niño, lo mío era tocar música andina en las calles, en los portales de Morelia”, recordó el flautista de la Orquesta Sinfónica de Xalapa

 

Claudia Peralta Vázquez 

Xalapa, Ver.- Othoniel Mejía Rodríguez, flautista de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX), tenía 12 años cuando tomó por primera vez entre sus manos la flauta, quizá impulsado por la gran tradición musical y familiar que había despertado en él y en sus hermanos el gusto por la música tradicional michoacana.  

No obstante, su acercamiento con las primeras lecciones formales se dio hasta los 17 años, en la Escuela de Bellas Artes, en Morelia, Michoacán, de donde es originario; tres años más tarde ingresó a la Orquesta Sinfónica de Michoacán, y a los 24 al Conservatorio Las Rosas, que acababa de abrir la carrera de flauta gracias a un proceso de reestructuración y ampliaciónen 1994. 

Othoniel Mejía, con 20 años de trayectoria dentro de la OSX, recuerda cuando en 1999 se abrió la convocatoria para flauta y pícolo, oportunidad que buscó debido a las condiciones laborales que padecen muchas orquestas del interior del país. 

 Antes, ya había hecho una estancia en la Orquesta Sinfónica de Aguascalientesdonde asumió el puesto de flautista principal. 

“Unos tres años antes jamás me imaginaba estar en la OSX, era y sigue siendo el referente de calidad musical más alto en México, y de estar en una orquesta de provincia con algunas deficiencias, no pensaba que pudiera estar aquí.” 

En esa ocasión, participaron en la audición alrededor de 10 flautistas; “en general, las audiciones de las orquestas siempre han sido muy demandantes, particularmente las de la OSX”. 

El proceso de selección fue rápido, eran como 20 obras que debían interpretar, entre 10 de flauta e igual número de pícolo. 

Narró que generalmente en las audiciones se interpreta un repertorio solístico, pero en esa ocasión llamó su atención que la lista establecía el nombre de las obras más no de los solos, situación que se la externó a Ignacio Guzmán, quien era el flautista principal. 

Su respuesta fue la siguiente: “Por si no lo sabes, ésta es la OSX y aquí se tocan las obras completas, no los solos, si quieres ser parte debes tocar toda la obra y conocerla”. 

Tras esa singular anécdota, y después de cuatro horas de audición ante el jurado conformado por el director de la OSX y los principales de la sección, en este caso de flauta, el resultado final lo favoreció.

 

“Lo mío era tocar música andina en las calles, en los portales de Morelia”
Con cierta nostalgia, el músico y docente de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV) relató que desde niño siempre se le hizo muy natural tocar los instrumentos de aliento. 

De hecho, todo inició porque uno de sus hermanos, quien estudiaba en el Conservatorio de Música de Morelia, tenía un grupo de música andina y tradicional, y su casa era el espacio donde se reunían para ensayar. Por ello, él empezó a tocar todos los temas andinos con una quena transversal.  

Realmente, conocía muy poco de la flauta de concierto, la única referencia eran las grabaciones de Mozart y Vivaldi que transmitía la Radio Nicolaita de la Universidad Michoacana. 

“Era bonito escuchar las orquestas, pero a mí no me atraía, a mí me gustaba la música andina y tocar en las calles, en los portales de Morelia.” 

Después, el estudio por la flauta fue más por la curiosidad de tener un instrumento tan complejo comparado con la quena, “eso fue todo un reto”. Su hermano también influyó en eso, pues le consiguió unos discos de Jean Pierre Rampal, reconocido flautista de la segunda mitad del siglo XX.  

Narró que actualmente ha desarrollado e incorporado otras técnicas a la flauta transversal, pero también se ha adentrado a repertorios de música con influencia de Japón y África que enriquecen la forma de tocar la misma flauta, lo que denomina técnicas extendidas.

 

En tiempos de pandemia, formar parte de la UV ha sido una fortaleza”
Othoniel Mejía comentó que a diferencia de otras orquestas del país que por esta pandemia han resentido el recorte en sus prestaciones, sobre todo agrupaciones jóvenes, la OSX no ha enfrentado este problema, lo cual da mucha tranquilidad a sus integrantes. 

“El hecho de estar en la UV ha sido una fortaleza para la OSX.” 

Expuso que este periodo de confinamiento les ha permitido reflexionar sobre la razón de ser de la OSX dentro de la máxima casa de estudios, y la obligación que los músicos tienen con la sociedad, más allá de los conciertos de los viernes. 

Es decir, actualmente se replantean en qué otros aspectos pueden contribuir y así aprovechar las fortalezas de la OSX, como la experiencia de sus músicos y la posibilidad de las redes sociales para compartir su trabajo a estudiantes o en distintos foros virtuales. 

A raíz de esta pandemia, la dinámica orquestal los ha mantenido ocupados con prácticas individuales en casa, por lo menos la mitad del tiempo que habitualmente destinan a los ensayos. 

Ensayamos cuatro horas, pero tenemos que llegar al inicio de cada semana con el programa ya preparado. 

En lo personal, este periodo también le ha servido para dedicar más tiempo a proyectos de obras nuevas que difícilmente con la dinámica orquestal se pueden abordar. “Hablo de repertorios que requieren de más tiempo de preparación, del desarrollo de técnicas extendidas”. 

Incluso, comentó que el año pasado solicitó un año sabáticpara enfocarse, precisamente, en el desarrollo de estas técnicas extendidas. Por eso, al iniciar la contingencia sanitaria él ya tenía un trabajo previo que ha continuado en cuestión de práctica. 

Estar en la OSX es un honor, cada semana es una satisfacción inmensa colaborar con mis compañeros, tenemos una sala que es un privilegio para los xalapeños, debemos hacer valer el esfuerzo institucional.