• El concierto contempla obras de Jean Françaix, Claude Debussy y Francis Poulenc 
  • Será transmitido el sábado 16 y el domingo 17 de abril a través de Radio UV, y el miércoles 21 en las plataformas de YouTube de la OSXUV y Tele UV 

 

 

Anamar García, violista de la OSX. ©Orquesta Sinfónica de Xalapa

Anamar García, violista de la OSX. ©Orquesta Sinfónica de Xalapa

 

Xalapa, Ver.- La Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX) de la Universidad Veracruzana (UV) presentará un programa con alma gala, ya que interpretará obras de Jean Françaix, Claude Debussy y Francis Poulenc. 

Este concierto será transmitido el viernes 16 de abril a las 20:30 horas el domingo 18 a las 12:00, a través de la frecuencia de Radio UV (90.5 FM), y el miércoles 21 a las 20:30 en las plataformas de YouTube de la OSXUV y Tele UV. 

Jean Françaix, pianista y compositor francés, nació en una familia musical, su madre era cantante y profesora de canto, su padre era pianista, musicólogo y director del Conservatorio de Le Mans. Su entorno musical le permitió desarrollarse ampliamente, a los seis años ya escribía música y poco después fue aceptado en el Conservatorio de París. 

Atraído por los instrumentos de viento, escribió varias obras para diferentes alineaciones de éstos. Una de las más relevantes es el Divertimento para fagot y quinteto de cuerdas (1942), compuesto en una turbulenta época para Francia, debido a la reciente ocupación nazi. En ese contexto aciago compuso su agradable Divertissement. Por motivos poco claros la obra no se estrenó hasta 1968, fue dedicada al distinguido fagotista y musicólogo William Waterhouse. 

De las tres sonatas tardías, la primera, para flauta, viola y arpa, se destaca como la más debussiana. Su ambigüedad de armonía y forma, sus frases fragmentadas y vacilantes, y el uso casi puntilloso del color, guardan un sorprendente parecido con obras orquestales anteriores como La mer y Prélude à l’après-midi d’un faune. 

A su arpegioarpa de aperturase le une la acrobacia de la flauta; la viola se cuela al unísono con la flauta e introduce un tema desarticulado, soñador y acuoso. Una segunda sección es más ágil, con ritmos punteados y trémolos en la viola, y un aceleramiento del tempo. El interludio es más pastoral que el primer movimiento de la Pastoral, un verdadero retozo a través del prado con una melodía saltarina y despreocupada compartida por la flauta y la viola sobre un tapiz de arpa. El final añade un elemento ardiente a las ideas introducidas hasta ahora: el ritmo se acelera, la textura se hace más densa, la tesitura más baja 

Los instrumentos de viento eran el medio natural para el tipo de travesuras musicales que tan a menudo hacía Francis Poulenc. Cualquier compositor que combinara cuerno, trompeta y trombón, como hizo Poulenc en una Sonata de 1922, debería tener un propósito específico en mente. Al menos uno de los motivos de este francés en el trío mencionado era ayudar a dispersar la nube de refinamiento sobre la que flotaba la música de los impresionistas franceses. 

Compuesta por tres partes de ingenio frágil y dos de sentimentalismo descarado, la música de Poulenc puede ser, a su vez, entretenida, entrañable, escandalosa y sorprendentemente inteligente. El Sexteto para piano y alientos es tan decididamente ligero y satírico como cualquier cosa que haya escrito. 

Le recordamos que a partir del viernes 23 de abril, la OSX regresa a sus conciertos presenciales en punto de las 20:30 horas en Tlaqná, Centro Cultural.