Arabia Saudita. 02 de marzo del 2026.-
La tensión en Medio Oriente escaló a un nuevo nivel luego de que Irán lanzara un ataque con drones contra la refinería de Ras Tanura, en el este de Arabia Saudita, una de las más grandes del mundo. Aunque las defensas sauditas interceptaron los aparatos, la planta —clave para el abastecimiento global— fue cerrada de manera preventiva.
En paralelo, un buque petrolero fue atacado en el Golfo de Omán, dejando al menos un muerto y elevando el nivel de alarma en toda la región.
El efecto fue automático: el precio del petróleo trepó hasta un 13%, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro y a posibles bloqueos en el estratégico estrecho de Ormuz, paso por donde circula cerca del 20% del crudo mundial. Las principales petroleras europeas registraron fuertes subas, mientras que las bolsas globales operaron con marcada volatilidad ante el riesgo de una crisis prolongada.
El ataque se produce en el tercer día de ofensiva tras la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei, en un operativo atribuido a Estados Unidos e Israel.
Desde entonces, Teherán amplió sus objetivos hacia infraestructura energética, rutas comerciales y aliados estratégicos, lo que profundiza la incertidumbre geopolítica y mantiene en vilo a los mercados internacionales.