México. 20 de agosto del 2026.-Según datos del Instituto Nacional de Cancerología, el cáncer gástrico (o de estómago) es el sexto más frecuente y letal en México, con más de 9 mil 500 casos y más de 7 mil 200 fallecimientos al año.

Algo que llama la atención, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es que el 90 % de los casos de este tipo de cáncer está asociado a una infección por Helicobacter pylori, bacteria que prolifera en la mucosa gástrica humana y que está presente en 70 % de la población del país.

“Es oportuno aclarar una cosa: en el 85 % de los sujetos infectados con H. pylori, este microorganismo actúa como una bacteria comensal, o sea, no causa síntomas, daños ni ninguna enfermedad. El problema radica en el 15 % restante, el cual sí puede desarrollar gastritis crónica y una úlcera péptica, o bien cáncer gástrico o un linfoma gástrico de tejido linfoide asociado a la mucosa (MALT, por sus siglas en inglés), aunque la tasa de este último es de sólo del 1 % al 2 % en nuestro medio”, señaló Gonzalo Castillo Rojas, académico e investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM, y estudioso de esta bacteria.

Factores de riesgo
Por lo regular, la infección con H. pylori ocurre durante la infancia de un individuo, y la mayoría de las veces pasa inadvertida porque no aparece ningún síntoma.

Se transmite de persona a persona por contacto directo con saliva (vía oral-oral), vómito (gastro-oral) o heces (fecal-oral, al consumir agua o alimentos contaminados).

“H. pylori produce un factor de virulencia fundamental: la proteína asociada a la citotoxina A, conocida como CagA (del inglés Cytotoxinassociated gene A), la cual, luego de ser inyectada por aquélla en las células epiteliales del estómago, promueve la proliferación celular y la inflamación crónica. Además de la infección por H. pylori, hay otros factores que incrementan el riesgo de padecer cáncer gástrico, como el consumo elevado de sal, alimentos ahumados, carnes procesadas, embutidos y conservas, y el tabaquismo”, informó el académico e investigador universitario.

Cabe señalar que el cáncer gástrico afecta principalmente a las personas mayores de 50 años, y que es más común en hombres que en mujeres.

GASTRITIS
La gastritis –inflamación, irritación o erosión de la mucosa gástrica– no necesariamente es causada por H. pylori; en algunos casos puede deberse al consumo excesivo de medicamentos o alcohol, al estrés extremo y a hábitos alimenticios inadecuados.

“En efecto, la gastritis no siempre está asociada a H. pylori, aunque es indispensable descartar esta posibilidad”, indicó Gonzalo Castillo Rojas, de la Facultad de Medicina.

Enfermedad silente
A decir de Castillo Rojas, el cáncer gástrico es una enfermedad silente, debido a que no arroja signos ni síntomas. Y, salvo cuando alcanza la etapa 3 o 4, y ya ha invadido la submucosa del epitelio gástrico, puede haber indigestión persistente (dispepsia): eructos, dolor, ardor o pesadez abdominal, saciedad temprana al comer alimentos y náuseas; en las etapas avanzadas se presentan síntomas como vómito con sangre, sangre oculta en heces, pérdida de peso anemia y fatiga.

“Prácticamente, la mortalidad en las etapas avanzadas es de un 75 % a un 85 %, y si se aplica una resección gástrica (extirpación quirúrgica parcial o total del estómago), la sobrevida de cinco años se da en menos del 20 % de los casos. De ahí la importancia de acudir de inmediato a un gastroenterólogo si se tienen síntomas de dispepsia persistente”, añadió el científico.

Métodos de diagnóstico
Para diagnosticar una infección activa por H. pylori en el estómago se recurre básicamente a dos métodos: la prueba de urea en aliento y la detección de antígenos de esta bacteria en materia fecal.

En el caso del primero, consiste en ingerir urea marcada con carbono-13 y soplar en un dispositivo; si la bacteria está presente, descompone la urea y produce dióxido de carbono marcado que se detecta en el aire exhalado.

El segundo detecta sustancias de H. pylori en muestras de excremento, lo cual resulta útil tanto para hacer un diagnóstico inicial de una infección activa por esta bacteria como para confirmar su eliminación después del tratamiento.

“También disponemos de la detección de anticuerpos contra H. pylori, pero aquí no es una prueba diagnóstica porque vivimos en un país donde esta bacteria abunda y, por lo tanto, los mexicanos debemos tener anticuerpos contra ella. Así pues, si se aplica este método, probablemente no aportará información veraz sobre si se trata de una infección pasada o activa… Ahora bien, cuando una persona de más de 50 años muestra síntomas persistentes y quiere descartar una úlcera péptica o cáncer gástrico, lo ideal es que acuda con un gastroenterólogo para que le practique una endoscopía y pueda hacer una valoración adecuada de su caso”, comentó.

SEXTO MÁS FRECUENTE
El cáncer gástrico es el sexto más frecuente en México, detrás de los cánceres de mama, próstata, colorrectal, de tiroides y cervicouterino.

 

Tratamiento
En el “V consenso mexicano sobre el diagnóstico y tratamiento de la infección por Helicobacter pylori”, publicado en diciembre del año pasado (https://www.revistagastroenterologiamexico.org/es-v-consenso-mexicano-sobre-el-articulo-S0375090625001697), se estableció que es necesario dar un tratamiento para erradicar esta bacteria, sobre todo a aquellos sujetos que son susceptibles de desarrollar cáncer gástrico, como familiares directos de un paciente diagnosticado con este tipo de cáncer, pero también a aquellas personas a las que se les detecta esta bacteria en las etapas preneoplásicas o premalignas; esto es, cuando ya padecen gastritis crónica atrófica y metaplasia intestinal (reemplazo de las células de la mucosa gástrica por células similares a las del intestino delgado).

“En algunos estudios se ha demostrado que con el tratamiento de erradicación de H. pylori sí hay una regresión de estas lesiones y, por consiguiente, disminuye el riesgo de desarrollar cáncer gástrico. Actualmente, el tratamiento contra esta bacteria consiste en administrar, durante 14 días, un inhibidor de la bomba de protones para reducir la producción de ácido gástrico, sales de bismuto y dos antibióticos; o un inhibidor de la bomba de protones y tres antibióticos”, dijo Castillo Rojas.

Quienes quieran evitar un susto tienen que limitar el consumo elevado de sal, alimentos ahumados, carnes procesadas, embutidos y conservas, y dejar de fumar…, ya que estos factores no sólo implican un riesgo para desarrollar cáncer gástrico, sino también otras neoplasias malignas.

“Asimismo, si alguien padece la sintomatología ya referida, debe acudir a un gastroenterólogo para someterse a una evaluación. Si el tratamiento contra H. pylori se administra en las etapas preneoplásicas o premalignas, hay un pronóstico excelente con una sobrevida a largo plazo muy alta, casi normal”.

CARCINÓGENO DEL GRUPO I
La Organización Mundial de la Salud clasifica la bacteria H. pylori como un carcinógeno del grupo I (el nivel de mayor riesgo), debido a su estrecha relación con el desarrollo de cáncer gástrico.

Se piensa que más de la mitad de la población mundial está infectada con H. pylori. Su prevalencia varía según el país y está ligada a las condiciones socioeconómicas, el acceso al agua potable y los hábitos de higiene. En los países en desarrollo (Latinoamérica, África y partes de Asia) entre el 60 % y el 80 % de la población porta esta bacteria; en las naciones industrializadas (Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental y Oceanía), entre el 30 % y el 40 %.

 

Con información de la UNAM