Xalapa, Ver.- Globos suspendidos en el aire, pelotas flotando y avioncitos de papel recorriendo el salón, fueron parte de las actividades del taller “No es magia… es ciencia”, realizado en la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) 2026, donde estudiantes de la Universidad Veracruzana (UV) acercaron conceptos científicos a niñas y niños mediante dinámicas lúdicas e interactivas.

La actividad fue organizada por integrantes del Laboratorio de Síntesis Orgánica del Instituto de Química Aplicada, quienes explicaron fenómenos físicos de manera sencilla y cercana para el público infantil.

Hilda Barquín Ledezma, estudiante de la Maestría en Química Bioorgánica, compartió que el interés por participar en este tipo de actividades surge de la intención de despertar curiosidad científica en las infancias, tal como ocurrió con ella cuando era niña.

“La ciencia siempre ha sido algo que me ha llamado la atención y es algo que siempre he querido compartir para que los niños también se interesen”, expresó.

Recordó que desde pequeña asistía a talleres científicos acompañada de su padre, experiencia que influyó posteriormente en su decisión de dedicarse al estudio de la química.

Durante el taller los asistentes, la mayoría alumnos del sexto grado del Liceo Xallapan, observaron cómo una pelota podía mantenerse suspendida sobre una corriente de aire proveniente de una secadora y una pistola de aire, demostración utilizada para explicar el principio de Bernoulli.

 

A través de ejemplos cotidianos y preguntas dirigidas a las infancias, los universitarios mostraron cómo las diferencias de presión permiten que objetos ligeros permanezcan flotando y cómo ese mismo principio hace posible el vuelo de los aviones.

“Queremos mostrar que cosas que podrían parecer magia siempre tienen un fundamento científico”, comentó Barquín Ledezma.

Óscar García Barradas, académico del instituto y responsable del grupo de investigación, explicó que este tipo de ejercicios permiten comprender de manera práctica conceptos relacionados con la física y el movimiento del aire, además de incentivar el pensamiento científico desde edades tempranas.

 

Las demostraciones provocaron sorpresa y entusiasmo entre las niñas y niños, quienes participaron activamente lanzando avioncitos de papel y formulando preguntas sobre el funcionamiento de los experimentos, algunos inclusive pidieron la palabra para explicar el funcionamiento de ellos.

Cabe destacar que la preparación de las actividades puede tomar hasta un año, periodo en el que el equipo selecciona experimentos atractivos y adecuados para el público infantil.

Finalmente, Hilda Barquín destacó que, aunque no todas las infancias se dedicarán a la ciencia en el futuro, este tipo de acercamientos permite reconocer su importancia en la vida cotidiana y fomentar una relación más cercana con el conocimiento científico.

Con información de la Universidad Veracruzana