¿CÓMO EL ESTUDIO DEL PAISAJE NOS AYUDA A CONOCER QUÉ ESPECIES DE HORMIGAS ESTAMOS PERDIENDO?

Diana Abilene Ahuatzin Flores1, Daniel González-Tokman1, Wesley Dáttilo1,*

1 Red de Ecoetología, Instituto de Ecología A.C.

* wesley.dattilo@inecol.mx

 

1. El paisaje de la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas, Veracruz, México, es un mosaico altamente modificado, compuesto por remanentes de selva, acahuales, vegetación riparia y cercas vivas, inmersos en una matriz de pastizales.

 

La ecología del paisaje es una disciplina de la biología que nace del interés de entender de manera integral los patrones y procesos ecológicos del espacio que percibimos. Para estudiar este espacio es necesario definir lo que se conoce como paisaje. Una de las maneras más sencillas de comprenderlo es imaginando que vamos en un avión y echamos un vistazo por la ventanilla. Lo que nosotros observamos es un mosaico formado de diferentes elementos, entonces, la estructura de este paisaje tiene diferente configuración como la forma de los parches de bosque o el tamaño de los campos de cultivo; también posee elementos de composición como las diferentes coberturas de suelo y la proporción que ocupan en el espacio, además de los seres vivos que lo habitan. Por lo tanto, el paisaje representa la interacción entre todos los elementos del mosaico observado, con sus componentes bióticos como la flora y fauna, y abióticos como la temperatura y humedad ambiental de nuestro entorno y que involucra las áreas naturales y a aquellas intervenidas por el hombre.

Para comprender mejor el estudio de los paisajes, hablaremos de las selvas tropicales, las cuales son consideradas uno de los ecosistemas más altamente amenazados por la acción humana. La deforestación y cambio de uso de suelo de la vegetación nativa a campos de uso agrícola o ganadero han generado diversas alteraciones en el paisaje, afectando a la flora y fauna nativa. De acuerdo con lo anterior, nosotros podemos estudiar la relación entre el paisaje y los seres vivos, observando los cambios en la distribución de las especies por las variaciones ambientales que ocurren al deforestar o fragmentar la selva. Un ejemplo de cómo aplicamos la ecología del paisaje, es empleando especies bioindicadoras para conocer el efecto de la deforestación de la selva, y este es el caso de las hormigas.

2. Soldado del género Cephalotes sp, una hormiga que anida principalmente en la vegetación, su cabeza redondeada está modificada para bloquear la entrada del nido contra depredadores.

 

Las hormigas son un grupo de insectos muy diverso, con gran variedad de funciones ecológicas y alta sensibilidad a cambios ambientales, razón por la cual pueden ser empleadas como organismos bioindicadores de la calidad del hábitat. La Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas, ubicada al sur del estado de Veracruz, México es la zona de distribución más al norte de la selva tropical perennifolia, caracterizada porque la mayoría de las especies de plantas no pierden las hojas durante la época de secas. Debido a la expansión de la agricultura y ganadería, se produjo un proceso de pérdida y fragmentación de la cubierta forestal hasta finales de la década de los noventa cuando se decretó oficialmente como Reserva de la Biósfera (i.e., un programa de la UNESCO que tiene como base la mejora de las relaciones entre las personas y su medio ambiente). En consecuencia, se han generado diferentes parches de selva aislados dentro de una matriz dominada por pastizales. En este lugar, se han encontrado alrededor de 292 especies de las 887 especies de hormigas conocidas para México, es decir, una tercera parte de las hormigas que se distribuyen en todo el país.

En la Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas, las hormigas dependen de las condiciones microclimáticas que proveen los árboles y la vegetación de las selvas tropicales; estos organismos se ven afectados negativamente al disminuir el número de especies por la deforestación y el incremento de otras coberturas de suelo diferentes a la vegetación nativa, como acahuales, pastizales y zonas urbanas. Al deforestar la selva se generan múltiples variaciones microclimáticas que influyen en la presencia de muchas especies en el paisaje. En los paisajes más perturbados o con poco porcentaje de selva, es posible que las hormigas que se alimentan de una gran gama de recursos y con adaptaciones para altas temperaturas y poca humedad puedan sobrevivir. Por lo tanto, conocer la respuesta de las especies a los cambios ambientales es pieza clave para la conservación de la biodiversidad y el manejo sustentable de los recursos, por ejemplo, en las propuestas de actividades para la regeneración y restauración de los bosques.

Actualmente muchos grupos de investigación luchan por conocer y detener el efecto de la pérdida de bosque en muchos ambientes terrestres. Este proceso es considerado como la principal causa de pérdida de especies, inclusive sobre el calentamiento global. La ecología del paisaje resalta la importancia del ser humano como agente transformador de los sistemas naturales, por lo que su estudio debe realizarse de una manera integral, considerando diversos sectores, científicos, históricos y políticos.

 

3. La conversión de la vegetación nativa a pastizales de uso ganadero es uno de los factores que impulsan la destrucción y fragmentación de los bosques tropicales.