LOS POLIFACÉTICOS HONGOS ANAMORFOS

Por: Dolores González

Red de Biodiversidad y Sistemática, Instituto de Ecología A.C. 

 

Los hongos anamorfos constituyen un ensamblaje artificial de los estados asexuales de hongos ascomicetos y basidiomicetos. En sentido estricto, se definen como los hongos que carecen de estructuras sexuales y que producen esporas asexuales. También se les conoce como hongos “imperfectos” o “incompletos” porque se desconoce, o han perdido, su capacidad de reproducirse sexualmente (Fig. 1). Los hongos anamorfos tienen muchas facetas importantes para el hombre. Su actividad biológica impacta de manera perjudicial o benéfica generando pérdidas o ganancias millonarias en diferentes sectores económicos. Una de las facetas más dañinas tiene que ver con la salud pública. La gran cantidad de conidios que producen está presente en el aire y el suelo, donde se inhalan o entrar en contacto con la superficie del cuerpo. Las infecciones por estos hongos comienzan en los pulmones o en la piel y van desde las alergias comunes hasta complicaciones en meningitis y neumonía. Adicionalmente, representan un riesgo latente para el hombre y los animales pues es común que contaminen la comida con toxinas que ocasionan serias enfermedades e incluso la muerte. En la agricultura son igualmente perjudiciales ya que infectan verduras, frutas, hierbas y semillas directamente en el campo o durante su almacenaje o distribución. Su impacto económico deriva en la pérdida de las cosechas, en el rendimiento, o en la disminución de la calidad del producto (Fig. 2).

Los hongos anamorfos también tienen múltiples facetas benéficas. La biotecnología los ha aprovechado para generar diversos productos económicamente importantes. Son ampliamente usados en las industrias agrícola, alimenticia, cosmética, textil y farmacéutica. En la industria agrícola se utilizan como bio-control de insectos, nematodos e incluso de otros hongos. La industria alimenticia los emplea para mejorar las características organolépticas de algunos alimentos como el jamón serrano o quesos como el roquefort o camembert o durante la maduración de vinos y licores. Además, se utilizan para reproducir sabores como el de la vainilla y el coco proporcionando valor agregado a ciertos alimentos. Por su capacidad de producir compuestos químicos que generan aromas o pigmentos (Fig. 3), la industria cosmética los utiliza en la fabricación de jabones y cosméticos; y la industria textil para teñir lana o seda e inclusive para degradar las aguas residuales de la misma industria. Estos hongos también son importantes en la industria farmacéutica. El 40% de los antibióticos disponibles en el mercado provienen de estos hongos, además de enzimas, hormonas, vitaminas y drogas.

Otra faceta benéfica de los hongos anamorfos es su contribución al medio ambiente. Participan en la degradación de los desechos orgánicos transformando compuestos tóxicos en otros menos dañinos. Además, promueven el crecimiento de muchas plantas al interactuar con las raíces. También, son parte de la cadena trófica de la micro-fauna del suelo y constituyen la dieta de colémbolos, ácaros y lombrices. Los hongos anamorfos son cosmopolitas, se les encuentra desde los trópicos hasta los polos y desde las montañas hasta las profundidades de los océanos. Están bien adaptados al ambiente, forman colonias y se multiplican y sobreviven en una gran diversidad de hábitats.

A pesar de que los hongos anamorfos son fundamentales para la vida, todavía se conocen muy poco. Muchos micólogos se han enfocado en los que se reproducen sexualmente formando cuerpos fructíferos conspicuos. En algunos países se han generado inventarios regionales de la diversidad de estos hongos e inclusive se han hecho intentos para identificar los que se encuentran amenazados o en peligro de extinción. Aunque estas listas distan mucho de ser completas, son pioneras en la compilación de especies amenazadas. Desafortunadamente, la gran mayoría de los países desconocen su diversidad fúngica y consecuentemente su estado de riesgo. El estado de los hongos anamorfos es aún más alarmante. No hay suficiente conocimiento sobre su ecología, distribución y situación de riesgo a pesar de ser los más diversos, de su importancia en muchas interacciones biológicas, de ser cruciales para varias industrias y de ser trascendentales en procesos ecológicos.

Otra faceta desconocida para muchas especies son sus relaciones con otros hongos. Históricamente, las estructuras sexuales se han utilizado para la clasificación de los seres vivos, pero por ser “imperfectos o “incompletos”, existe ambigüedad en su taxonomía. Para algunos, se pueden inducir las estructuras sexuales en cultivo lo que permite hacer una conexión entre el estado sexual (teleomorfo) y el asexual (anamorfo). De esta manera se logra asignar un nombre científico. No obstante, la mayoría de estos hongos todavía tienen dos nombres: uno para el anamorfo y otro para el teleomorfo. Afortunadamente, nuevas metodologías y mejores herramientas analíticas en Sistemática Filogenética han ayudado a corregir esta situación. Ahora, se pueden comparar muchos grupos de hongos anamorfos sin necesidad de que produzcan estructuras sexuales logrando asignarles un solo nombre científico.

En conclusión, los hongos anamorfos tienen un amplio potencial para investigación. Constituyen un grupo microscópico muy diverso e interesante para la ciencia básica y aplicada. Además, se estima que todavía existen miles de especies por descubrir. Bajo el microscopio se observan formas muy variadas e interesantes de conidios y conidióforos (Fig. 4), pero estudios más profundos pueden revelar características potencialmente aprovechables en biotecnología. Estos hongos son considerados “fábricas químicas” por sus diversas actividades metabólicas, pero solo unos cuantos están siendo investigados con ciencias ómicas (genómica, proteómica y metabolómica), para identificar las proteínas o metabolitos implicados en sus procesos químicos. Estas tecnologías han abierto un futuro prometedor en la obtención de nuevos productos naturales y su aprovechamiento. Por lo tanto, las múltiples facetas de estos hongos pueden representar una excelente opción para futuros estudios y proyectos de investigación enfocados a conocer más la biología de estos interesantes, singulares y poco conocidos hongos anamorfos.

Pies de figuras: 

Figura 1: Dos hongos anamorfos y estructuras asexuales.  1a)Seta, ib) Conidios, 1c) Células conidiógenas, 1d) Eporodoquia y Conidios – C. Becerra

Figura 2: Hongo anamorfo (Rhizoctonia solani) causando pudrición del tallo en cultivo de pepino – Dolores González

Figura 3. Hongo anamorfo productor de pigmentos (Talaromyces sp.) -Dolores González

Figura 4. Ejemplo de la diversidad morfológica de hongos anamorfos – C. Becerra

 

Referencias Bibliográficas:

C.I. Becerra-Hernández, “Sistemática filogenética y biotecnología aplicada de los géneros anamorfos: Circinotrichum Nees, Gyrothrix (Corda) Corda, Ceratocladium Corda y Vermiculariopsiella Bender,” Tesis de Doctorado en Ciencias Biológicas, Instituto de Ecología, A. C., Xalapa, Ver. Agosto 2016.

González, P. Ortega-Larrocea, “Aplicación de métodos filogenéticos en la clasificación, identificación y conservación de los hongos anamorfos,” en Tópicos sobre diversidad, ecología y usos de los hongos microscópicos en Iberoamérica, G. Heredia, Ed. México: Instituto de Ecología, A. C., 2008, pp. 127–144.

González et al, “Phylogenetic relationships of Rhizoctonia fungi within the Cantharellales,” Fungal Biol, vol. 120, pp. 603–619, 2016.

C.C. Uranga, M. Ghassemian, R. Hernández-Martínez, “Novel proteins from proteomic analysis of the trunk disease fungus Lasiodiplodia theobromae (Botryosphaeriaceae),” Biochimie Open, vol. 4, pp. 88–98, 2017.