La planta madre del jitomate, un aporte ancestral

Gino Délices, Facultad de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, Región Orizaba-Córdoba.

Claudio Mota-Vargas, Red de Biología Evolutiva, Instituto de Ecología A.C.

 

Figura 1.- Plantas de jitomate silvestre con frutos rojos y amarillos provenientes de Coatepec, Veracruz.

Figura 1.- Plantas de jitomate silvestre con frutos rojos y amarillos provenientes de Coatepec, Veracruz.

El jitomate es una de las principales hortalizas cultivadas en el mundo debido a la gran demanda que existe del producto y a las importantes ganancias económicas que genera su comercialización. Actualmente se cultiva una gran variedad de jitomates en casi todo el mundo y esta práctica se realiza principalmente bajo condiciones ambientales controladas y nutrientes específicos para obtener un mejor rendimiento y calidad. Los jitomates que se cultivan hoy en día tienen un ancestro común, un jitomate silvestre conocido como Solanum lycopersicum var ceraciforme (Figura 1), a partir de esta planta y con la ayuda de ingeniería genética se ha logrado desarrollar la gran variedad de jitomates que hoy encontramos en el mercado (Figura 2).

El jitomate silvestre es una planta herbácea, que se distribuye en América. Se sabe que el grupo Solanum se originó en el sur de América, en la vertiente oeste de la cordillera de los Andes en países como Ecuador y Perú; sin embargo, se cree que el proceso de domesticación fue en Mesoamérica, específicamente en nuestro país (Figura 3). A diferencia de las culturas prehispánicas andinas, de las que no se ha encontrado indicio de que hicieran uso de esta planta; en México, el jitomate o xitomatl, cuya traducción del náhuatl al español es algo así como “objeto o fruto gordo con ombligo”, era comercializado en los mercados de la época y su uso no  solamente era alimenticio, también lo usaban para aliviar algunos malestares como fiebre, dolor de cabeza, o garganta; tratar enfermedades en la piel e incluso era utilizado como ofrenda en algunos rituales prehispánicos.

En México el jitomate silvestre regularmente está asociado a pequeñas parcelas de maíz y crece en una gran diversidad de ambientes, desde el nivel del mar hasta las altas montañas, a unos 3000 metros de altitud. Un reflejo de la capacidad de habitar este gradiente altitudinal se puede observar en la gran variación en el tamaño, forma de la planta, así como en los diferentes colores tanto de las flores como de sus frutos. La plasticidad que tiene esta planta, además del manejo, uso y aprovechamiento por distintas comunidades indígenas, conlleva a la diversificación del jitomate silvestre tanto en su morfología como en su genética. La amplia colección genética que posee en su estado silvestre es muy importante, por ejemplo, varias de las características de los cultivares modernos como resistencia a plagas y enfermedades, contenido de vitaminas, color de fruto, resistencia a estrés abiótico, entre otros, provienen de plantas silvestres.

Figura 2.- Mapa que muestra en centro de origen del tomate silvestre (círculos en rojo) y la región de domesticación (círculos en verde).

Figura 2.- Mapa que muestra en centro de origen del tomate silvestre (círculos en rojo) y la región de domesticación (círculos en verde).

Finalmente, a pesar de la importancia de esta valiosa planta, existen varios factores directos que amenazan su conservación; por ejemplo, su reducción en el cultivo de la milpa a pequeña escala, el uso excesivo de herbicidas y la falta de divulgación sobre su importancia. Esta planta crece en asociación junto con otras especies como el maíz, frijol y calabaza lo que permite el establecimiento de una comunidad biológica, donde uno depende del otro y cuando uno se ve afectado trae consecuencia para el resto del sistema, sistema del cual dependemos. Es por ello que resulta necesario difundir información sobre el potencial del jitomate silvestre con el fin de tomar medidas de conservación; ya que su historia, evolución y aprovechamiento lo convierte en un patrimonio genético-cultural de gran valor.

 

El jitomate es una de las principales hortalizas cultivadas en el mundo, la gran variedad que observamos en los mercados provienen de un ancestro común, es decir, provienen de una planta conocida como jitomate silvestre (Solanum lycopersicum var ceraciforme). Esta planta es originaria del sur de América, pero su proceso de domesticación fue en México por las culturas precolombinas. Algunas de las propiedades de los tomates silvestres son la resistencia a plagas y enfermedades, éstas características pueden ser implementadas para cultivar las variedades de jitomates modernos y con ello obtener una mejor calidad y producción. Actualmente los jitomates silvestres se encuentran amenazados debido a la reducción de los cultivos de maíz, ya que esta planta silvestre está asociado a la milpa; es por ello que es muy importante la difusión de la importancia de los jitomates silvestres para su conservación.

Figura 3.- Una muestra de la diversidad de formas y colores de frutos de jitomates.