RESTAURAR PARA CONECTAR EL BOSQUE

Por: Angela Viviana Rojas-Rojas y Moisés Méndez-Toribio

Red de Diversidad Biológica del Occidente Mexicano, Instituto de Ecología A.C. 

 

Resumen

Los bosques tropicales albergan gran biodiversidad y ofrecen múltiples beneficios al ser humano. Sin embargo, son ecosistemas altamente fragmentados. Para revertir esta situación se requiere la restauración de la conectividad de estos paisajes tropicales.

 

Palabras clave: conectividad, restauración del paisaje.

 

A nivel mundial los bosques ocupan 31% de la superficie de la tierra, y la mayor proporción se encuentra distribuida en las regiones tropicales. Estos ecosistemas son un componente esencial para la biodiversidad y su importancia radica en la variedad de hábitats que ofrecen para las especies de fauna y flora, así como en los múltiples beneficios que proporcionan para el ambiente y la sociedad.

A pesar de la importancia ecológica y social de los bosques tropicales, estos bosques se encuentran amenazados. Las principales presiones se asocian al cambio de uso del suelo para el desarrollo de actividades agrícolas, explotación minera, sobreexplotación de recursos naturales, incendios forestales y construcción de infraestructura para recreación y construcción de asentamientos humanos.

Estas fuentes de presión ocasionan la fragmentación del bosque o hábitat. Este fenómeno es evidente cuando una masa de bosque original se divide en fragmentos o parches de diferente forma y tamaño. Si la transformación continúa, estos fragmentos van quedando asilados hasta el punto de perder cualquier conexión entre ellos. La pérdida de conectividad ocasiona que las poblaciones y comunidades de flora y fauna, no se puedan desplazar naturalmente por el paisaje, lo cual impacta su aislamiento, pero también, sobre interacciones biológicas que evolutivamente se han establecido, como la polinización y dispersión de semillas.

Fotografía 1. Bosque tropical caducifolio fragmentado del municipio de Tarímbaro, Michoacán, México. Foto © M. Méndez-Toribio.

 

Para revertir o mitigar los efectos negativos de la fragmentación del hábitat es necesario ejecutar acciones para la recuperación de la biodiversidad. En este sentido, la restauración ecológica, nace como un enfoque multidisciplinario en el cual se implementan actividades de manera asistida, para rescatar ecosistemas que han sido modificados o alterados por diferentes causas.

 

Fotografía 2. Propagación de Cresentia alata o “Cirian” para la reforestación del bosque tropical caducifolio de la parte baja de la Cuenca del Balsas en Tziritzícuaro Michoacán, México. Foto © M. Méndez-Toribio.

 

La implementación de estrategias de restauración no sería posible si no te toman en consideración factores sociales y económicos que influyen en el progreso de las actividades de recuperación. Recientemente, se ha adoptado el concepto de restauración del paisaje ya que, en este, se favorece la integración de prioridades ecológicas, sociales y económicas a una escala en la cual se maximizan los beneficios para la naturaleza y las personas. El paisaje, bajo esta perspectiva, se define como una porción heterogénea y relativamente extensa de territorio, compuesto por un complejo mosaico de distintos tipos de coberturas, usos del suelo y ecosistemas que interactúan entre sí. Así, con la restauración del paisaje se procura la recuperación de las funciones y procesos ecológicos de los componentes del paisaje y del bienestar de las poblaciones locales.

 

Fotografía 3. Participación social para la propagación de especies del bosque tropical caducifolio de la parte Baja de la Cuenca del Balsas en Michoacán. Foto © D.I. González-Torres

 

El desarrollo de actividades de restauración implica realizar una cuidadosa planeación de las diferentes etapas, así como definir objetivos y metas a cumplir. Por ejemplo, las estrategias podrían orientarse a restaurar áreas para incrementar la conectividad del paisaje, lo cual es relevante para la conservación de poblaciones animales y plantas, así como de procesos ecológicos, como el de la dispersión de semillas por las aves.

Para restaurar la conectividad del bosque es primordial iniciar con un análisis de la estructura y composición del paisaje. Este análisis se realiza empleando recursos como imágenes satelitales, para la identificación de coberturas presentes y sobre las cuales se calculan métricas para conocer, por ejemplo, la proporción que ocupa el bosque y las zonas agrícolas en el territorio. El análisis del paisaje también permite identificar los impactos históricos que se han generado sobre los ecosistemas. Conocer el paisaje de esta forma permite analizar de forma estructural y funcional la conectividad, con el fin de definir la ruta de acción para aumentar la conexión entre los parches.

Las estrategias para restaurar el bosque pueden enfocarse en la implementación de cercos vivos y aumentar la diversidad de especies nativas en estos. Asimismo, las metas se pueden dirigir a incrementar la cobertura vegetal en las áreas ribereñas, generar núcleos de vegetación en áreas de potreros, crear refugios para la fauna como la instalación de sitios de percha para las aves, crear corredores para aumentar las rutas de movimiento de las especies y de esta forma la interacción con el paisaje, entre otras acciones.

Fotografía 4. Cercos vivos implementados para delimitar parcelas de frutillas en la cuenca del Río Duero, Michoacán. Foto © I. Zermeño-Hernández

 

Cualquiera que sea la ruta de acción a seguir, es indispensable que la planificación sea acorde a la realidad de todo el paisaje. Durante la planeación, es importante evaluar las necesidades sociales y económicas de los pobladores y propietarios de la tierra ya que el recurso humano y económico es importante para garantizar el éxito de la restauración ecológica pero también la recuperación del tejido social.