Casquitos del desierto, una tortuga endémica del Bolson de Mapimí, México

Jorge Ramos-Luna, Adriana Sandoval-Comte y Alberto González-Romero

Red de Biología y Conservación de Vertebrados, INECOL

 

Resumen: Los desiertos son hábitat para cactáceas, algunos mamíferos y reptiles como serpientes y lagartijas, pero hay otro reptil que pasa casi la mitad del año bajo tierra, ¿Puedes adivinar cuál es?

 

Palabras clave: estivación, Mapimí, Reserva de la Biósfera, tortuga casquito, reptil

 

El desierto de Mapimí, en el Noroeste de México, junto con el resto de los desiertos, es un lugar que difícilmente imaginamos como un hábitat para las tortugas de agua dulce; sin embargo, estos animales acorazados y de apariencia prehistórica han encontrado diversas formas para sobrevivir en estos ambientes extremos.

 

La Reserva de la Biósfera de Mapimí se ubica en los vértices de los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango. Fue creada en 1979, para resguardar los ecosistemas representativos del Desierto Chihuahuense y para proteger a la tortuga del bolsón (Gopherus flavomarginatus), la tortuga terrestre más grande de Norteamérica; si bien esta especie se ha convertido en una especie emblemática, sombrilla para proteger a muchísimas especies de flora y fauna de la región, esta no es la única tortuga que habita en estas resecas tierras, la reserva de Mapimí, con sus humedales temporales y en particular sus charcas y bordos implementados por los ganaderos (conocidos localmente como presones), son habitadas también por la tortuga de lodo de Durango o Casquito de los presones (Kinosternon durangoense), una especie mucho más pequeña que la gran tortuga terrestre del Bolsón de Mapimí. Con sus no más de 16 cm de longitud, esta tortuga depende directamente de cuerpos de agua para dispersarse y sobrevivir ya que solamente habita en esta región del mundo (Figura 1).

 

Figura 1. El casquito de los presones es una tortuga endémica de México que habita entre los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango. Pasa la mitad del año hibernando y estivando en un letargo profundo. Fotografías: Jorge Ramos-Luna; Mapa: Adriana Sandoval-Comte.

 

En el año 2001, tras un extenso análisis molecular, fue posible separar al Casquito de los presones de sus parientes más cercanos, las tortugas de lodo amarillas (Kinosternon flavescens), las cuales tienen una amplia distribución (desde el centro de Estados Unidos hasta el norte de México, especialmente en ríos tributario del Río Grande y del Río Yaqui). Su historia evolutiva se remonta al Mioceno e inicios del Plioceno (es decir, hace alrededor de 5 a 10 millones de años), cuando distintos eventos volcánicos en la Sierra Madre Occidental aislaron a las tortugas amarillas y con el paso de los siglos, diversos cambios en sus ciclos reproductivos, talla, esqueleto y periodos de actividad, convirtieron al Casquito de los presones en una especie única y distinta de sus parientes.

Pero… ¿Cómo sobreviven en el desierto? El Casquito de los presones, junto con muchas otras tortugas del género Kinosternon, han desarrollado la capacidad de entrar en un sueño prolongado, un letargo que en verano se conoce como estivación, y en invierno como hibernación durante el cual, en ausencia de las condiciones idóneas de humedad y temperatura, las tortugas excavan para protegerse bajo tierra, donde reducen su metabolismo, ritmo cardiaco, respiración y por supuesto su movimiento.

En Mapimí, el letargo de los casquitos inicia en la época de secas y se extiende hasta finales del otoño e inicios del invierno, hasta la primavera y las primeras lluvias del verano, momento en el cual el desierto reverdece y los casquitos emergen de sus escondites, listos para reconquistar los efímeros humedales, para alimentarse de lo que encuentre y buscar pareja (Figura 2).

Figura 2. Fotografía aérea del Presón El General, un humedal temporal que reverdece durante las lluvias en la Reserva de la Biósfera de Mapimí que alberga una población Casquitos (Kinosternon durangoense). Fotografía: Jorge Ramos-Luna.

Las tortugas casquito (Familia Kinosternon) son criaturas muy antiguas, han existido desde hace aproximadamente 210 millones de años (apareciendo incluso mucho antes que mamíferos o plantas con flores). Este grupo compuesto por 31 especies exclusivas de América, tienen la particularidad de poder resguardarse y cerrar casi por completo su caparazón (cerrando su plastrón ventral como si tuviese bisagras), un mecanismo de defensa evolutivo único. Estos reptiles, al vivir en tierra y agua, son como un puente de nutrientes y energía y el encontrarlas en charcas, ríos o lagos puede ser un indicador de que estos sitios no están tan contaminados. Además, estas tortugas son parte de la red alimentaria, siendo tanto presas como depredadores y forman parte de la cultura (e incluso de la dieta) de muchas comunidades humanas.

Hoy en día, esta tortuga endémica de México cuenta con muy poca información sobre su biología, hábitos y sobre todo el estado de sus poblaciones. Sin embargo, se sabe que la introducción del ganado vacuno a su hábitat, la pérdida y fragmentación de su hábitat, y por supuesto, el cambio climático son algunas de las amenazas que ponen en peligro a esta superviviente del desierto.

 

Figura slider. El casquito de los presones. Fotografías: Jorge Ramos-Luna.

 

“La opinión es responsabilidad de los autores y no representa una postura institucional”